Published On: 10 de octubre de 2025253 words1,3 min read

NO BASTA BARRER: DEJA QUE DIOS HABITE TU CORAZÓN

Comentario al Evangelio del 2025-10-10

Viernes de la Semana XXVII del Tiempo Ordinario

Bueno, qué fuerte: viendo la ternura y el poder de Jesús, algunos no se asombran; lo acusan de Belcebú. La verdad es que el problema no era falta de signos, sino un corazón que desconfía y se cierra al Espíritu. Jesús lo explica: lo dividido se cae; y, mira, Él es el Más Fuerte que entra y disarma al que oprime. Pero añade algo clave: no basta barrer la casa; si queda vacía, lo viejo vuelve peor. Hace falta un huésped: Dios mismo.

Pienso en el oosouji de fin de año en Japón: limpiamos a fondo para empezar de nuevo, sí; y después preparamos el tokonoma para recibir al invitado con algo bello. Así también el kokoro: no solo “quitar”, sino “acoger”. La gracia no nos aplasta; nos repara como kintsugi, donde las grietas se sellan con algo más precioso. La fe es don; se recibe cuando dejamos de sospechar de Jesús y le abrimos la puerta.

¿Y la oración? No es mirarnos a nosotros, ¿sabes?, sino un diálogo en el que Dios lleva la iniciativa: Él habla, nosotros escuchamos y respondemos. Hoy, haz algo concreto: dile despacio, “Jesús, entra y quédate; tú conduce”, guarda un minuto de silencio… y da un paso según lo que Él te inspire.

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