Queridos misioneros.
He puesto en la página principal de la web un contador que muestra cuántos días quedan para mi marcha a Japón con billete de ida. Así me puedo ir haciendo a la idea de lo cerca que está este acontecimiento tan importante en mi vida.
Y una cosa que he querido trabajar antes de llegar a Japón es el idioma japonés. Desde mediados de enero me embarqué en un curso impartido por la Fundación Japón en Madrid y lo cierto es que estoy muy agradecido.
Mi profesora se llama まちこ わたなべ o, como os habréis imaginado, Machiko Watanabe. Tenemos dos clases a la semana los martes y los jueves, dos horas cada clase. Y las clases las hacemos online usando el programa de videoconferencias Zoom. Somos 5 alumnos en la clase y dos de ellos viven en Madrid, así que estoy tratando de montar una cena en un restaurante japonés para los estudiantes.
He aprendido los dos silabarios que usan los japoneses: el «hiragana» y el «katakana«. El primero se usa para lo propiamente japonés, mientras que el segundo silabario lo emplean para los extranjerismos. Y como mi nombre es extranjero, pues se escribe con «katakana«:
ホセ ラモン
La primera de las sílabas es «ho«, pronunciado como «jo» en español y su letra es muy bonita:
ホ
Si os fijáis bien en el carácter, veréis con facilidad una cruz y dos personas rezando a sus lados. De hecho, la manera en que hemos aprendido las sílabas de cada uno de los caracteres es asimilándolos a imágenes. Y este en concreto lo recordábamos diciendo «Holy Cross».
¡Qué bonito ver cómo en la misma escritura japonesa se pueden encontrar «semillas del Verbo»!
Quizá no entendáis el significado de esta expresión, pero no os preocupéis, porque la voy a repetir muchas veces y más adelante os la explicaré. Va a tener mucho que ver con el conocimiento de la cultura japonesa, su historia y sus costumbres.
Y como dice Arnold Schwarzenegger en Terminator:
さよなら Baby
O lo que es lo mismo… sayonara baby, adiós, hasta la semana que viene.
Si ponéis algún comentario al final y compartís vuestro nombre, puedo escribirlo en «katakana«.



Me encanta el carácter de la primera sílaba de tu nombre.
Qué maravilla saber leer las señales que Dios va poniendo ante nosotros.
Pues tu nombre en “katakana” es:
ナタリア
¡Qué bueno, Joserra!
Yo estuve por Japón en diciembre y vi la situación cristiana allí. Estoy seguro de que tu misión es súper deseada por el Señor para que se conviertan.
¡Estaré pendiente por aquí!
Hola Fernando. Me alegro de saber de ti.
Y te agradezco esa visión sobre la necesidad de la misión que pone más ilusión en mi corazón.
Un abrazo.