Queridos misioneros.
Quedan…
Y en este tiempo que queda hasta que vuele al país del sol naciente, he querido buscar a otros misioneros que han conocido la experiencia de la misión en Asia.
El martes pasado quedaba a comer con Michele, que fue mi compañero de clase en la carrera de Teología durante 5 años. Él se ordenó sacerdote dos años antes que yo, pero compartimos mucho tiempo juntos en la universidad. Michele estuvo 7 años de misionero en Corea del Sur antes de entrar en el seminario. Cuenta que su experiencia fue muy enriquecedora, aunque no exenta de dificultades. Corea es el país donde más ha crecido el cristianismo en los últimos años. Me contaba que en cuestión de 10 años, habían sido bautizados alrededor de 2 millones de adultos, pero que eso suponía un nuevo reto ahora, ya que la permanencia de estos cristianos se estaba debilitando por falta de un catecumenado que realmente les integrase a la vida cristiana. Y también me comentaba, con respecto al estudio de la lengua, que si ahora comenzase de nuevo la experiencia misionera allí, no dedicaría tanto tiempo al estudio personal del idioma, y emplearía más esfuerzos en estar y hablar con la gente.
También el jueves pasado estuve con otro sacerdote de Madrid que se llama Pablo. Él estuvo de misionero en Japón antes de ser ordenado sacerdote. Estuvo acompañando a un sacerdote y a algunas familias misioneras que estaban allí. Y también me comentaba con enorme gratitud, que la experiencia vivida allí había sido muy enriquecedora. También me decía que en este tercer milenio le tocaba la evangelización al continente asiático, ya que el primer milenio supuso la evangelización de Europa, el segundo de América y el tercero… de Asia.
Y finalmente, me he puesto en contacto también con un matrimonio formado por una mujer madrileña y un hombre nicaragüense, que tienen cuatro hijos y están como misioneros en Osaka. Y la verdad es que es muy de agradecer que en mi destino haya gente tan acogedora y de mi misma procedencia… seguro que será una gran ayuda para mi aterrizaje y mi misión allí en Osaka.
Y poder hablar con todos ellos ha ido aumentando en mi corazón la ilusión por esta nueva etapa que Dios me regala. Le pido al Señor que no deje nunca de entusiasmarme con sus planes y que me de la valentía de responder a ellos.
Un fuerte abrazo… desde Madrid.



Ves como sí eres un valiente? Pero no por mérito tuyo! Gracias (y gracias a Dios) por seguir diciendo sí cada día, esperamos poder rezar lo suficiente por ti para que lo sigas haciendo.
Muchas gracias Marta. Que la oración además sirva para poner corazones en comunión y así haceros partícipes de la misión.
Un fuerte abrazo.
JRRM
El Señor va acompañándote en este camino, a través de personas concretas, son las caricias del Señor. En oración.
Muchas gracias Maripi. Además, uno de los misioneros lo conocí gracias a ti.