Published On: 7 de mayo de 2023364 words1,9 min read

Queridos misioneros.

Quedan 41 días para mi marcha a Japón.

Yo llegué a la parroquia de Santa Maravillas de Jesús en septiembre de 2019 y unos meses después comenzó la pandemia del coronavirus. Fue un estreno como párroco que tuvo sus dificultades, pero fue también un tiempo de mucha oración, de comunión fraterna con mi compañero Sergio y de tratar de infundir esperanza y ánimos en la gente que teníamos encomendada.

Aquello hizo que todos los planes que traía a la parroquia de convivencias, peregrinaciones, excursiones, etc, se cancelasen. Pero seguía teniendo ahí esa espinita clavada en el corazón. Por eso planteamos para el mes de mayo de este curso una peregrinación a Lourdes que finalmente no pudo salir adelante. Y justo cuando nos íbamos a dar por vencido, un compañero sacerdote de otra parroquia nos propuso ir a Fátima en el puente del 1 y 2 de mayo.

Así que hemos estado un grupo de 41 personas de la parroquia en el santuario de la Virgen de Fátima hace unos días.

Ha sido un viaje estupendo en el que pudimos conocer más a fondo el mensaje que la Virgen María le regaló a los tres pastorcillos. También participamos de la misa en la Capilla de las Apariciones. Y por la noche estuvimos en el rezo del rosario en muchos idiomas y la procesión de antorchas. Al día siguiente, pudimos hacer el Via Crucis y terminar todos juntos celebrando la eucaristía como broche final a la peregrinación.

Ha sido importante para mí poder hacer esta peregrinación con la parroquia antes de marcharme. Por un lado estaba el deseo de vivir algo así y que me había acompañado desde que llegué a Santa Maravillas de Jesús en el año 2019. Pero también era una oportunidad para encomendar con la oración tanto a la comunidad parroquial y al que sea su nuevo párroco, como también encomendar la nueva misión en Japón a la Virgen María, que tanta importancia tiene en la evangelización de Asia.

Leave your comment

Related posts