Queridos misioneros.
Seguimos avanzando en el verano y en el curso de japonés… pero al mismo tiempo voy introduciéndome en los usos y costumbres del país. Y hoy quisiera compartir con vosotros tres anécdotas que sirven para iluminar un poco lo que va siendo este proceso de adaptación a Japón.
La primera de las anécdotas tiene que ver con mi alba que traje de España y que uso a diario en la misa. Como es de esperar, el alba se ensucia y hay que lavarla. Por eso una de las monjas de la catedral me dijo el lunes pasado mientras tocaba el alba con su mano:
Hermana: Quizá necesite que lavemos el alba. (Supongo que diría algo así, porque solo entendí el verbo 洗濯をします, que significa lavar la ropa).
York: はい、ありがとうございます. (O lo que es lo mismo: Sí, gracias).
Hasta aquí, para nosotros los españoles, todo parece normal. Lo extraño comienza cuando van pasando los días y el alba sigue sucia y no la lavan. Entonces hoy viernes, cinco días después de que tuviésemos nuestro corto diálogo, empecé a pensar que quizá lo que yo quise decir no fue lo que la monja entendió. Es más, pensé que quizá la monja entendió lo contrario de lo que yo quería decirle. Por eso le pregunté al párroco de la catedral que es portugués y lleva viviendo aquí más de veinte años. Y en efecto, me corroboró que dar las gracias a un ofrecimiento como yo hice, equivale a algo así como decir: “gracias por tu ofrecimiento, pero está bien así”.
De modo que aprendí la forma de responder cuando alguien se ofrece para algo y quieres aceptar ese ofrecimiento. En este caso debes decir: “はい、おねがいします”, que quiere decir algo así como “Sí, (se lo pido) por favor”. Pero sin usar las gracias que pueden hacer pensar que rechazas la oferta prefiriendo que las cosas se queden como están.
Algo similar pasa también en el supermercado. Cuando llegas al mostrador de la cajera, como en España, están las bolsas de plástico por si no tienes la tuya y necesitas una para llevar las cosas que has comprado. Un diálogo estándar sería el siguiente:
Cajera: ¿Necesita una bolsa?
York: Sí, está bien.
Pues bien, según la mentalidad española, con esta respuesta estaría pidiendo una bolsa a la cajera y la cajera me daría una bolsa. Pero aquí en Japón, respondiendo eso mismo en japonés: “だいじょうぶです”, que quiere decir: “Está bien”, la cajera entiende que estás bien tal y como estás y no necesitas la ayuda de una bolsa para llevar tus cosas, así que no te da una bolsa. De nuevo habría que usar la fórmula “はい、おねがいします”.
Estas curiosidades pueden parecer meras anécdotas, pero detrás de ellas se esconden raíces que tienen que ver con la cultura y la manera de entender las relaciones personales en Japón. Quizá un respeto hacia el prójimo llevado a un nivel muy alto hace que el “Gracias” o el “Está bien” sea interpretado no tanto por el significado propio de las palabras en sí, sino por el deseo del interlocutor que no quiere ser violentado bajo ningún concepto.
Y la tercera anécdota que quería compartir con vosotros tiene que ver con una redacción que escribí en japonés para la escuela sobre la ciudad de Madrid. Esta redacción terminaba diciendo: “¡Por favor, venid a Madrid! Pero no vengáis en verano porque hace mucho calor”. Seguramente a todos os parecerá bien esta conclusión y estaréis de acuerdo en que el consejo es bueno. Sin embargo, cuando me devolvieron la redacción corregida, la parte del consejo aparecía tachada y al lado ponía que eso no se debía decir, aunque gramaticalmente esté bien. Lo correcto es decir: “Venid en otoño que el tiempo es bueno”. Y esto es así porque decir: “no vengas” es demasiado fuerte para el alma japonesa. De hecho, la conjugación verbal tiene un tiempo que nosotros no tenemos y que expresa el deseo de algo. Por ejemplo, 食べたい significa “quiero comer”, 行きたい significa “quiero ir”. Y como con todas las conjugaciones, se puede usar en negativo: 食べたくない “no quiero comer” y 行きたくない “no quiero ir”. Pero esta forma verbal negativa no se usa porque es demasiado fuerte para el alma japonesa y se puede sentir ofendida. De modo que si quieres declinar un ofrecimiento, debes usar otras fórmulas para no herir al prójimo.

Como última reseña quería compartir que el martes por la noche hubo un 祭り con 花火 en el río y fui con mis compañeros I y Yeung para verlo desde un puente. Y tengo que deciros que pocas veces en mi vida he visto eventos tan multitudinarios como aquel. Me recordó a las JMJ en las que he estado donde había miles y miles de jóvenes por todas partes. Pues así fue la fiesta aquí. ¡Cuánta gente hay en este lugar del mundo! ¡Y la inmensa mayoría están sin bautizar! ¡Y probablemente ni siquiera conozcan a Jesucristo!
¡Cuánta labor!… pero hace falta descansar para tomar fuerzas… así que hasta la semana próxima.



Que anécdotas!!!
Seguro que en un corto tiempo podrás entender todas estas situaciones, y comenzarás a evangelizar con la ayuda del Espíritu que te llevó hacia ese país tan distinto al nuestro.
Cuenta con mis oraciones .
Un saludo.
Muchas gracias Lucía
Hola, José Ramón, buenos días. Me encanta estar unida al grupo y poder compartir tus entrañables vivencias que me ayudan a conocer las costumbres de ese país tan peculiar como es Japón.
Continúa disfrutando y ayudando en nombre de Nuestro Señor Jesús.
Desde aquí, unidos en la oración y amistad familiar. 🙏 Un abrazo 🤗
Muchas gracias Rosalía. Un fuerte abrazo desde Japón hasta Vera.
Esta anécdota en torno al lenguaje, me ha llevado a una conversación que tuve hace unos días con una amiga y vecina en torno a las palabras y al uso que hacemos de ellas, sobretodo si empleamos un lenguaje en positivo. Comentamos la enorme importancia que tienen en las relaciones personales y su poder para enriquecerlas y para empobrecerlas o incluso para acabar con ellas. No somos lo que decimos sino lo que hacemos pero a la misma vez no podemos desdeñar el impacto en lo real que tienen nuestras palabras. Me gusta que en la cultura japonesa se muestre ese respeto a la sensibilidad del otro y a su libertad.
En la escuela desde niños deberían insistirnos en este valor y poder que tiene la palabra, en clase de lengua. para no usarlas en modo tan automático muchas veces y si más responsable.
Un abrazo Jose Ramón y gracias. Aprendiendo contigo.
Muchas gracias Carolina.
Me encanta que compartas tus vivencias. Que culturas tan distintas. Cada país las suyas aunque sean del mismo continente. Un abrazo y rezos para ti y tu Misión. De colores. 🌈
Gracias,María Jesús
Nos vas a tener que cobrar por las clases que nos estás dando en japonés, y así te damos dinero para la misión.
Pagarme con oraciones que falta me hace. Para que pronto pueda hablar de Jesucristo en japonés.
En ello andamos Joserra! En ello andamos! Un abrazo!
Te tengo presente en mis oraciones, esperando el domingo para leer tus comentarios. ¡Ánimo con el japonés!
Muchas gracias Conchi
Hola José Ramón! Que anécdotas tan interesantes. Cuanto estamos aprendiendo y entendiendo a otras personas y culturas! Muchas gracias por compartir con nosotros y por las clases de japonés. Rezaré aún más por ti para pagar tanta generosidad por tu parte.
Descansa y feliz semana!
Hasta el próximo domingo, un fuerte abrazo.
Muchas gracias Paloma.
Me parece muy difícil tener tanto cuidado con las palabras. Lo bueno es que se exprese en positivo, esto suele ayudar mucho .
Seguimos rezando , para que el Espíritu Santo con su don de lenguas te ayude a acercarles al Señor. Un abrazo grande!
Muchas gracias Ana.
Joserra, gracias por compartir tu misión, me ayuda a meterme en ella y a aprender un montón sobre la cultura de nuestros hermanos japoneses.. Seguimos unidos en el Señor con María y rezando por ti. Un abrazo enorme
Muchas gracias Maribel.
Hola José Ramón ! Nos alegramos mucho que estés disfrutando tanto allí. A María le han encantado las anécdotas. Nos encanta leerlas juntos. El domingo pasado dio misa Marcolino, nos gustó mucho su homilía. Seguro que le conoces. Me ha dado muchos recuerdos para tí nuestra amiga Teresa. Rezamos por tí todos los días.
きつい抱擁 de María, Yolanda y Jaime.
Muchas gracias Yolanda por vuestra oración. Un fuerte abrazo.