LA HUMILDAD ABRE LOS OJOS DEL CORAZÓN PARA VER A DIOS.
Comentario al Evangelio del 2025-12-02
Martes de la I Semana de Adviento
Hoy Jesús nos muestra algo fascinante: que Dios se revela especialmente a los pequeños y sencillos, mientras que a los sabios y entendidos les puede quedar oculto. Me recuerda mucho al concepto japonés de ‘kodawari’ – esa dedicación apasionada que puede convertirse en obstáculo cuando nos creemos autosuficientes. La soberbia, ese pecado sutil que nos hace pensar que lo sabemos todo, nos impide reconocer a Dios como Dios. Es como si nuestro orgullo intelectual nos pusiera unas gafas oscuras que no nos dejan ver la luz divina. Pero Jesús nos invita a recuperar la mirada de niño, esa capacidad de asombro y humildad que permite que Dios nos hable al corazón. En Japón hay un dicho: ‘Deru kugi wa utareru’ – el clavo que sobresale recibe el martillazo. Quizá Jesús nos está diciendo que para encontrarlo, no necesitamos sobresalir con nuestro saber, sino hacernos pequeños para que Él pueda revelársenos. Hoy, en tu oración, pídele a Dios el don de la humildad. Reconócele como tu Señor y déjate sorprender por su amor.





