Published On: 20 de febrero de 2026298 words1,5 min read

✨ EL AYUNO CRISTIANO: VACÍO QUE SE LLENA DE DIOS, NO DE DIETAS. ✨

📅 Comentario al Evangelio del 20 de febrero de 2026

✝️ Viernes después del Miércoles de Ceniza

En este tiempo de Cuaresma, Jesús nos revela el sentido profundo del ayuno cristiano, que va mucho más allá de una simple práctica ascética o, como sucede a menudo en nuestra sociedad, de un método para adelgazar. Él nos enseña que el ayuno auténtico nace de una relación viva con Dios, simbolizada en la presencia del Esposo. Cuando Él está con nosotros, nuestra alma se llena de gozo y comunión, pero en Su ausencia, el ayuno se convierte en un anhelo amoroso, en un espacio vacío que clama por Su regreso. Así, el ayuno no es privación por privación, sino un acto de amor que nos despoja de lo accesorio para aferrarnos a lo esencial: la presencia divina. En Japón, donde la cultura valora profundamente la disciplina y la armonía interior, como se ve en prácticas como el zazen o la ceremonia del té, podemos encontrar un eco de esta búsqueda. Allí, la simplicidad y el vacío no son carencias, sino caminos hacia la plenitud. De manera similar, nuestro ayuno cuaresmal—como dejar la carne los viernes—no es un fin en sí mismo, sino un medio para despertar nuestro apetito espiritual, recordándonos que nuestro alimento verdadero es el Cuerpo de Cristo. Hoy, en medio de un mundo que a menudo prioriza lo superficial, te invito a abrazar este ayuno con corazón abierto: deja que ese vacío te lleve a una mayor dependencia de Dios, y descubre en la privación la riqueza de Su gracia que nutre el alma.

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