{"id":5217,"date":"2026-03-29T08:00:00","date_gmt":"2026-03-29T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.misionjapon.es\/?p=5217"},"modified":"2026-03-29T08:00:00","modified_gmt":"2026-03-29T06:00:00","slug":"domingo-de-ramos-de-la-pasion-del-senor-a","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/2026\/03\/29\/domingo-de-ramos-de-la-pasion-del-senor-a\/","title":{"rendered":"Domingo de Ramos de la Pasi\u00f3n del Se\u00f1or (A)"},"content":{"rendered":"<div class=\"reflection-container\">\n<div class=\"gospel-section\">\n<h3>Evangelio<\/h3>\n<p>Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les dijo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 me quer\u00e9is dar y yo os lo entregar\u00e9?\u00bb. Ellos le ofrecieron treinta monedas de plata. Y desde entonces buscaba una ocasi\u00f3n para entregarlo. El primer d\u00eda de los \u00c1zimos se acercaron los disc\u00edpulos a Jes\u00fas y le dijeron: \u00ab\u00bfD\u00f3nde quieres que te preparemos para comer la Pascua?\u00bb. \u00c9l dijo: \u00abId a la ciudad, a casa de tal hombre, y decidle: \u201cEl Maestro dice: Mi tiempo est\u00e1 cerca; en tu casa celebro la Pascua con mis disc\u00edpulos\u201d\u00bb. Los disc\u00edpulos hicieron como Jes\u00fas les hab\u00eda mandado y prepararon la Pascua. Llegada la tarde, se puso a la mesa con los Doce. Y mientras com\u00edan, dijo: \u00abEn verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar\u00bb. Ellos, muy entristecidos, comenzaron a decirle uno por uno: \u00ab\u00bfAcaso soy yo, Se\u00f1or?\u00bb. \u00c9l respondi\u00f3: \u00abEl que ha mojado conmigo la mano en el plato, \u00e9se me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como est\u00e1 escrito de \u00e9l; pero \u00a1ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado! M\u00e1s le valdr\u00eda a ese hombre no haber nacido\u00bb. Tomando la palabra Judas, el que lo iba a entregar, dijo: \u00ab\u00bfAcaso soy yo, Maestro?\u00bb. Le dice: \u00abT\u00fa lo has dicho\u00bb. Mientras com\u00edan, Jes\u00fas tom\u00f3 pan, pronunci\u00f3 la bendici\u00f3n, lo parti\u00f3 y lo dio a los disc\u00edpulos diciendo: \u00abTomad, comed: esto es mi cuerpo\u00bb. Tom\u00f3 luego el c\u00e1liz, dio gracias y se lo dio diciendo: \u00abBebed de \u00e9l todos, porque \u00e9sta es mi sangre de la nueva alianza, que ser\u00e1 derramada por muchos para el perd\u00f3n de los pecados. Y os digo que no beber\u00e9 desde ahora de este fruto de la vid hasta el d\u00eda en que lo beba nuevo con vosotros en el Reino de mi Padre\u00bb. Cantado el himno, salieron hacia el monte de los Olivos. Entonces Jes\u00fas les dijo: \u00abTodos os apartar\u00e9is de m\u00ed esta noche, porque est\u00e1 escrito: \u201cHerir\u00e9 al pastor y se dispersar\u00e1n las ovejas del reba\u00f1o\u201d. Pero despu\u00e9s de resucitar, ir\u00e9 delante de vosotros a Galilea\u00bb. Pedro, tomando la palabra, le dijo: \u00abAunque todos se aparten de ti, yo jam\u00e1s me apartar\u00e9\u00bb. Jes\u00fas le dijo: \u00abEn verdad te digo que esta noche, antes de que cante el gallo, me negar\u00e1s tres veces\u00bb. Pedro le dice: \u00abAunque tenga que morir contigo, no te negar\u00e9\u00bb. Y lo mismo dijeron todos los disc\u00edpulos. Entonces Jes\u00fas fue con ellos a un huerto llamado Getseman\u00ed y dijo a los disc\u00edpulos: \u00abSentaos aqu\u00ed, mientras voy all\u00e1 a orar\u00bb. Y, tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenz\u00f3 a entristecerse y a angustiarse. Entonces les dijo: \u00abMi alma est\u00e1 triste hasta la muerte; quedaos aqu\u00ed y velad conmigo\u00bb. Y adelant\u00e1ndose un poco, cay\u00f3 rostro en tierra, orando y diciendo: \u00abPadre m\u00edo, si es posible, que pase de m\u00ed este c\u00e1liz; pero no sea como yo quiero, sino como t\u00fa\u00bb. Se acerc\u00f3 a los disc\u00edpulos y los encontr\u00f3 dormidos; y dijo a Pedro: \u00ab\u00bfConque no hab\u00e9is podido velar conmigo una hora? Velad y orad para no caer en tentaci\u00f3n; el esp\u00edritu est\u00e1 pronto, pero la carne es d\u00e9bil\u00bb. De nuevo, por segunda vez, se apart\u00f3 y or\u00f3 diciendo: \u00abPadre m\u00edo, si este c\u00e1liz no puede pasar sin que yo lo beba, h\u00e1gase tu voluntad\u00bb. Y, volviendo otra vez, los hall\u00f3 dormidos, porque los ojos se les cerraban. Dej\u00e1ndolos, se apart\u00f3 de nuevo y or\u00f3 por tercera vez, repitiendo las mismas palabras. Entonces se acerc\u00f3 a los disc\u00edpulos y les dijo: \u00abDormid ya y descansad. Mirad, ha llegado la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de pecadores. Levantaos, vamos; ya se acerca el que me entrega\u00bb. Todav\u00eda estaba hablando cuando lleg\u00f3 Judas, uno de los Doce, y con \u00e9l una gran muchedumbre con espadas y palos, enviada por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les hab\u00eda dado esta se\u00f1al: \u00abAquel a quien yo bese, \u00e9se es; prendedlo\u00bb. Al instante se acerc\u00f3 a Jes\u00fas y dijo: \u00ab\u00a1Salve, Maestro!\u00bb, y lo bes\u00f3. Jes\u00fas le dijo: \u00abAmigo, \u00bfa lo que vienes?\u00bb. Entonces se acercaron, echaron mano a Jes\u00fas y lo prendieron. Y, en esto, uno de los que estaban con Jes\u00fas, extendiendo la mano, sac\u00f3 la espada e hiri\u00f3 al siervo del sumo sacerdote, cort\u00e1ndole la oreja. Entonces Jes\u00fas le dice: \u00abVuelve tu espada a su sitio, porque todos los que empu\u00f1an espada, a espada perecer\u00e1n. \u00bfPiensas que no puedo rogar a mi Padre y me pondr\u00eda ahora mismo m\u00e1s de doce legiones de \u00e1ngeles? Pero, \u00bfc\u00f3mo se cumplir\u00edan entonces las Escrituras, seg\u00fan las cuales debe suceder as\u00ed?\u00bb. En aquella hora dijo Jes\u00fas a la gente: \u00ab\u00bfHab\u00e9is salido con espadas y palos, como contra un bandido, para prenderme? Cada d\u00eda me sentaba a ense\u00f1ar en el Templo y no me detuvisteis. Pero todo esto ha sucedido para que se cumplan las Escrituras de los profetas\u00bb. Entonces todos los disc\u00edpulos, abandon\u00e1ndolo, huyeron. Los que prendieron a Jes\u00fas lo llevaron a casa de Caif\u00e1s, el sumo sacerdote, donde se hab\u00edan reunido los escribas y los ancianos. Pedro lo fue siguiendo de lejos hasta el patio del sumo sacerdote; y, entrando, se sent\u00f3 con los criados para ver el desenlace. Los sumos sacerdotes y todo el Sanedr\u00edn buscaban un falso testimonio contra Jes\u00fas para darle muerte, pero no lo encontraron, aunque se presentaron muchos falsos testigos. Al fin comparecieron dos que dijeron: \u00ab\u00c9ste dijo: \u201cPuedo destruir el Templo de Dios y reconstruirlo en tres d\u00edas\u201d\u00bb. Entonces el sumo sacerdote se levant\u00f3 y le dijo: \u00ab\u00bfNo respondes nada? \u00bfQu\u00e9 es lo que \u00e9stos atestiguan contra ti?\u00bb. Pero Jes\u00fas callaba. Y el sumo sacerdote le dijo: \u00abTe conjuro por el Dios vivo a que nos digas si t\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios\u00bb. Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abT\u00fa lo has dicho. Y os digo m\u00e1s: desde ahora ver\u00e9is al Hijo del hombre sentado a la derecha del Poder y venir sobre las nubes del cielo\u00bb. Entonces el sumo sacerdote rasg\u00f3 sus vestiduras diciendo: \u00ab\u00a1Ha blasfemado! \u00bfQu\u00e9 necesidad tenemos ya de testigos? Acab\u00e1is de o\u00edr la blasfemia. \u00bfQu\u00e9 os parece?\u00bb. Ellos respondieron: \u00abEs reo de muerte\u00bb. Entonces le escupieron en el rostro y le dieron pu\u00f1etazos; otros le abofeteaban diciendo: \u00abProfet\u00edzanos, Cristo: \u00bfqui\u00e9n es el que te ha pegado?\u00bb. Pedro estaba sentado fuera, en el patio. Se le acerc\u00f3 una criada y le dijo: \u00abT\u00fa tambi\u00e9n estabas con Jes\u00fas el Galileo\u00bb. Pero \u00e9l lo neg\u00f3 delante de todos: \u00abNo s\u00e9 de qu\u00e9 hablas\u00bb. Al salir \u00e9l hacia la puerta, lo vio otra criada y dijo a los que estaban all\u00ed: \u00abEste tambi\u00e9n estaba con Jes\u00fas el Nazareno\u00bb. De nuevo lo neg\u00f3 con juramento: \u00abNo conozco a ese hombre\u00bb. Poco despu\u00e9s se acercaron los que estaban all\u00ed y dijeron a Pedro: \u00abSeguro que t\u00fa tambi\u00e9n eres de ellos; hasta tu modo de hablar te delata\u00bb. Entonces \u00e9l se puso a echar maldiciones y a jurar: \u00abNo conozco a ese hombre\u00bb. E inmediatamente cant\u00f3 un gallo. Y Pedro se acord\u00f3 de la palabra que Jes\u00fas le hab\u00eda dicho: \u00abAntes de que cante el gallo, me negar\u00e1s tres veces\u00bb. Y, saliendo fuera, llor\u00f3 amargamente. Al llegar la ma\u00f1ana, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron en consejo contra Jes\u00fas para darle muerte. Y, despu\u00e9s de atarlo, lo llevaron y lo entregaron a Poncio Pilato, el gobernador. Entonces Judas, el que lo hab\u00eda entregado, viendo que hab\u00eda sido condenado, arrepentido, devolvi\u00f3 las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, diciendo: \u00abHe pecado entregando sangre inocente\u00bb. Pero ellos dijeron: \u00ab\u00bfA nosotros qu\u00e9? T\u00fa ver\u00e1s\u00bb. Y, arrojando las monedas en el Templo, se retir\u00f3; y, saliendo, fue y se ahorc\u00f3. Pero los sumos sacerdotes, recogiendo las monedas, dijeron: \u00abNo es l\u00edcito echarlas en el tesoro, porque son precio de sangre\u00bb. Y, despu\u00e9s de deliberar, compraron con ellas el Campo del Alfarero para sepultura de forasteros. Por eso aquel campo se llama Haceldama, es decir, \u00abCampo de Sangre\u00bb, hasta el d\u00eda de hoy. Entonces se cumpli\u00f3 lo dicho por el profeta Jerem\u00edas: \u00abTomaron las treinta monedas de plata, precio del tasado, al que tasaron algunos de los hijos de Israel, y las dieron por el Campo del Alfarero, seg\u00fan me lo orden\u00f3 el Se\u00f1or\u00bb. Jes\u00fas compareci\u00f3 ante el gobernador; y \u00e9ste le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfEres t\u00fa el rey de los jud\u00edos?\u00bb. Jes\u00fas respondi\u00f3: \u00abT\u00fa lo dices\u00bb. Y, mientras lo acusaban los sumos sacerdotes y los ancianos, no respondi\u00f3 nada. Entonces Pilato le dijo: \u00ab\u00bfNo oyes cu\u00e1ntos testimonios presentan contra ti?\u00bb. Pero \u00e9l no le respondi\u00f3 ni una sola palabra, de modo que el gobernador estaba muy sorprendido. En cada fiesta, el gobernador sol\u00eda conceder a la gente la libertad de un preso, el que ellos quisieran. Ten\u00edan entonces un preso famoso, llamado Barrab\u00e1s. Reunida la gente, Pilato les dijo: \u00ab\u00bfA qui\u00e9n quer\u00e9is que os suelte, a Barrab\u00e1s o a Jes\u00fas, llamado el Cristo?\u00bb. Porque sab\u00eda que lo hab\u00edan entregado por envidia. Y mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mand\u00f3 a decir: \u00abNo te metas con ese justo; porque hoy he sufrido mucho en sue\u00f1os por su causa\u00bb. Pero los sumos sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud para que pidieran a Barrab\u00e1s y dieran muerte a Jes\u00fas. El gobernador, tomando la palabra, les dijo: \u00ab\u00bfCu\u00e1l de los dos quer\u00e9is que os suelte?\u00bb. Ellos dijeron: \u00abA Barrab\u00e1s\u00bb. Pilato les dijo: \u00ab\u00bfY qu\u00e9 har\u00e9 con Jes\u00fas, llamado el Cristo?\u00bb. Todos dijeron: \u00ab\u00a1Sea crucificado!\u00bb. \u00c9l dijo: \u00abPues, \u00bfqu\u00e9 mal ha hecho?\u00bb. Pero ellos gritaban con m\u00e1s fuerza: \u00ab\u00a1Sea crucificado!\u00bb. Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que m\u00e1s bien se formaba un tumulto, tom\u00f3 agua y se lav\u00f3 las manos ante la gente, diciendo: \u00abYo soy inocente de la sangre de este justo; all\u00e1 vosotros\u00bb. Y todo el pueblo respondi\u00f3: \u00ab\u00a1Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!\u00bb. Entonces les solt\u00f3 a Barrab\u00e1s, y a Jes\u00fas, despu\u00e9s de azotarlo, lo entreg\u00f3 para que fuera crucificado. Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jes\u00fas al pretorio y reunieron en torno a \u00e9l a toda la cohorte. Lo desnudaron y le pusieron encima un manto de p\u00farpura escarlata; y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre la cabeza y en su mano derecha una ca\u00f1a. Y, doblando la rodilla delante de \u00e9l, se burlaban diciendo: \u00ab\u00a1Salve, rey de los jud\u00edos!\u00bb. Y, escupi\u00e9ndole, tomaban la ca\u00f1a y le golpeaban la cabeza. Despu\u00e9s de burlarse de \u00e9l, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos y lo llevaron a crucificar. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Sim\u00f3n, y lo forzaron a llevar su cruz. Cuando llegaron al lugar llamado G\u00f3lgota, que quiere decir \u00abLugar de la Calavera\u00bb, le dieron a beber vino mezclado con hiel; pero, despu\u00e9s de probarlo, no quiso beber. Una vez que lo crucificaron, se repartieron sus vestidos echando a suertes, para que se cumpliera lo dicho por el profeta: \u00abSe repartieron mis vestidos y sobre mi t\u00fanica echaron suertes\u00bb. Y, sentados, se quedaron all\u00ed observ\u00e1ndolo. Colocaron sobre su cabeza el motivo de su condena: \u00ab\u00c9STE ES JES\u00daS, EL REY DE LOS JUD\u00cdOS\u00bb. Entonces crucificaron con \u00e9l a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda. Los que pasaban lo insultaban meneando la cabeza y diciendo: \u00abT\u00fa, que derribas el Templo de Dios y en tres d\u00edas lo reconstruyes, s\u00e1lvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz\u00bb. De igual modo los sumos sacerdotes, con los escribas y los ancianos, se burlaban diciendo: \u00abA otros salv\u00f3 y a s\u00ed mismo no puede salvarse; si es el Rey de Israel, que baje ahora de la cruz y creeremos en \u00e9l. Confi\u00f3 en Dios; que lo libre ahora, si lo quiere, porque dijo: \u201cSoy Hijo de Dios\u201d\u00bb. Del mismo modo lo injuriaban tambi\u00e9n los bandidos crucificados con \u00e9l. Desde la hora sexta se extendieron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora nona. Hacia la hora nona, Jes\u00fas clam\u00f3 con gran voz: \u00abEl\u00ed, El\u00ed, lam\u00e1 sabactan\u00ed\u00bb, que quiere decir: \u00abDios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u00bb. Algunos de los que estaban all\u00ed, al o\u00edrlo, dec\u00edan: \u00abEst\u00e1 llamando a El\u00edas\u00bb. Al momento, uno de ellos corri\u00f3, tom\u00f3 una esponja, la empap\u00f3 en vinagre, la puso en una ca\u00f1a y le dio de beber. Pero los dem\u00e1s dec\u00edan: \u00abD\u00e9jalo; veamos si viene El\u00edas a salvarlo\u00bb. Entonces Jes\u00fas, dando de nuevo un fuerte grito, entreg\u00f3 el esp\u00edritu. Y, en ese momento, el velo del Templo se rasg\u00f3 en dos de arriba abajo; la tierra tembl\u00f3 y las rocas se hendieron; se abrieron los sepulcros y muchos cuerpos de santos que hab\u00edan dormido resucitaron; y, saliendo de los sepulcros, despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, entraron en la Ciudad Santa y se aparecieron a muchos. El centuri\u00f3n y los que con \u00e9l custodiaban a Jes\u00fas, al ver el terremoto y lo sucedido, quedaron sobrecogidos y dijeron: \u00abVerdaderamente \u00e9ste era Hijo de Dios\u00bb. Hab\u00eda all\u00ed, a distancia, muchas mujeres que hab\u00edan seguido a Jes\u00fas desde Galilea para servirle; entre ellas se encontraban Mar\u00eda Magdalena, Mar\u00eda la madre de Santiago y de Jos\u00e9, y la madre de los hijos de Zebedeo. Al atardecer vino un hombre rico de Arimatea, llamado Jos\u00e9, que tambi\u00e9n era disc\u00edpulo de Jes\u00fas. \u00c9ste se present\u00f3 a Pilato y pidi\u00f3 el cuerpo de Jes\u00fas; entonces Pilato mand\u00f3 que se lo entregaran. Jos\u00e9 tom\u00f3 el cuerpo, lo envolvi\u00f3 en una s\u00e1bana limpia de lino y lo deposit\u00f3 en un sepulcro nuevo suyo, excavado en la roca; hizo rodar una piedra grande a la entrada del sepulcro y se fue. Estaban all\u00ed Mar\u00eda Magdalena y la otra Mar\u00eda, sentadas frente al sepulcro. Al d\u00eda siguiente, esto es, despu\u00e9s de la Preparaci\u00f3n, se reunieron ante Pilato los sumos sacerdotes y los fariseos y dijeron: \u00abSe\u00f1or, recordamos que aquel impostor dijo cuando a\u00fan viv\u00eda: \u201cA los tres d\u00edas resucitar\u00e9\u201d. Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer d\u00eda, no sea que vengan sus disc\u00edpulos, lo roben y digan al pueblo: \u201cHa resucitado de entre los muertos\u201d, y el enga\u00f1o sea peor que el primero\u00bb. Pilato les dijo: \u00abTen\u00e9is una guardia; id y aseguradlo como sab\u00e9is\u00bb. Ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"reflection-section\">\n<h3>Reflexi\u00f3n<\/h3>\n<p>En este Domingo de Ramos, mientras aclamamos a Cristo Rey con palmas, la lectura de la Pasi\u00f3n nos confronta con nuestra propia fragilidad. La traici\u00f3n de Judas, las negaciones de Pedro y la huida de los disc\u00edpulos reflejan c\u00f3mo, en nuestra debilidad humana, tambi\u00e9n podemos traicionar al Amor que nos salva. Jes\u00fas, en su agon\u00eda en Getseman\u00ed, revela la profundidad de su entrega: \u00abPadre m\u00edo, si es posible, que pase de m\u00ed este c\u00e1liz; pero no sea como yo quiero, sino como t\u00fa\u00bb. Esta oraci\u00f3n nos ense\u00f1a que la verdadera libertad no est\u00e1 en evitar el sufrimiento, sino en abrazar la voluntad divina con confianza filial. En la cultura de Jap\u00f3n, donde el concepto de &#8216;gaman&#8217; (perseverancia silenciosa) y la aceptaci\u00f3n del sufrimiento como parte del camino de la vida est\u00e1n profundamente arraigados, podemos encontrar un eco de esta entrega de Jes\u00fas. Como los samur\u00e1is que enfrentaban la muerte con serenidad, Cristo acepta su Pasi\u00f3n no con resignaci\u00f3n pasiva, sino con un amor activo que transforma el dolor en redenci\u00f3n. Nuestra vida diaria est\u00e1 llena de peque\u00f1os Getseman\u00edes: momentos de angustia, tentaci\u00f3n o soledad donde sentimos que Dios est\u00e1 lejos. Hoy, Jes\u00fas nos invita a velar con \u00c9l, a no huir de nuestra cruz, sino a unirla a la suya. En esta Semana Santa, compromet\u00e1monos a acompa\u00f1ar a Cristo no solo con palmas, sino con una conversi\u00f3n sincera que nos lleve a amarlo en los crucificados de nuestro tiempo.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Evangelio Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue  [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5216,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[299],"tags":[],"class_list":["post-5217","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reflexion-diaria"],"acf":[],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.misionjapon.es\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/reflection-2026-03-29-es.png","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5217","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5217"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5217\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5218,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5217\/revisions\/5218"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5216"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5217"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5217"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5217"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}