{"id":5232,"date":"2026-04-03T08:00:00","date_gmt":"2026-04-03T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.misionjapon.es\/?p=5232"},"modified":"2026-04-03T08:00:00","modified_gmt":"2026-04-03T06:00:00","slug":"viernes-de-la-pasion-del-senor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/2026\/04\/03\/viernes-de-la-pasion-del-senor\/","title":{"rendered":"Viernes de la Pasi\u00f3n del Se\u00f1or"},"content":{"rendered":"<div class=\"reflection-container\">\n<div class=\"gospel-section\">\n<h3>Evangelio<\/h3>\n<p>Despu\u00e9s de decir estas cosas, Jes\u00fas sali\u00f3 con sus disc\u00edpulos al otro lado del torrente Cedr\u00f3n, donde hab\u00eda un huerto, y entr\u00f3 all\u00ed con sus disc\u00edpulos. Tambi\u00e9n Judas, el que lo entregaba, conoc\u00eda el lugar, porque Jes\u00fas se reun\u00eda all\u00ed a menudo con sus disc\u00edpulos. Entonces Judas, tomando una cohorte y guardias de parte de los sumos sacerdotes y de los fariseos, lleg\u00f3 all\u00ed con linternas, antorchas y armas. Jes\u00fas, sabiendo todo lo que iba a sucederle, se adelant\u00f3 y les dijo: \u201c\u00bfA qui\u00e9n buscan?\u201d Le respondieron: \u201cA Jes\u00fas el Nazareno.\u201d Les dijo: \u201cYo soy.\u201d Estaba con ellos Judas, el que lo entregaba. Cuando les dijo: \u201cYo soy\u201d, retrocedieron y cayeron a tierra. Les pregunt\u00f3 de nuevo: \u201c\u00bfA qui\u00e9n buscan?\u201d Dijeron: \u201cA Jes\u00fas el Nazareno.\u201d Respondi\u00f3 Jes\u00fas: \u201cLes he dicho que soy yo; por tanto, si me buscan a m\u00ed, dejen ir a estos.\u201d As\u00ed se cumpl\u00eda la palabra que hab\u00eda dicho: \u201cDe los que me diste no perd\u00ed a ninguno.\u201d Entonces Sim\u00f3n Pedro, que llevaba una espada, la desenvain\u00f3 e hiri\u00f3 al siervo del sumo sacerdote, cort\u00e1ndole la oreja derecha; aquel siervo se llamaba Malco. Dijo entonces Jes\u00fas a Pedro: \u201cVuelve la espada a la vaina. \u00bfNo he de beber el c\u00e1liz que me ha dado el Padre?\u201d La cohorte, el tribuno y los guardias de los jud\u00edos prendieron a Jes\u00fas y lo ataron. Lo llevaron primero a An\u00e1s, porque era suegro de Caif\u00e1s, que era sumo sacerdote aquel a\u00f1o. Caif\u00e1s era el que hab\u00eda aconsejado a los jud\u00edos que conven\u00eda que muriera un solo hombre por el pueblo.<\/p>\n<p>Sim\u00f3n Pedro segu\u00eda a Jes\u00fas, junto con otro disc\u00edpulo. Este disc\u00edpulo era conocido del sumo sacerdote y entr\u00f3 con Jes\u00fas en el atrio del sumo sacerdote, mientras Pedro se qued\u00f3 fuera, a la puerta. Sali\u00f3 entonces el otro disc\u00edpulo, conocido del sumo sacerdote, habl\u00f3 con la portera e hizo entrar a Pedro. La criada portera dijo a Pedro: \u201c\u00bfNo eres t\u00fa tambi\u00e9n de los disc\u00edpulos de ese hombre?\u201d \u00c9l respondi\u00f3: \u201cNo lo soy.\u201d Los siervos y los guardias hab\u00edan encendido un brasero porque hac\u00eda fr\u00edo y se calentaban; Pedro tambi\u00e9n estaba con ellos, calent\u00e1ndose.<\/p>\n<p>El sumo sacerdote interrog\u00f3 a Jes\u00fas acerca de sus disc\u00edpulos y de su doctrina. Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u201cYo he hablado abiertamente al mundo; siempre he ense\u00f1ado en la sinagoga y en el templo, donde se re\u00fanen todos los jud\u00edos, y nada he dicho a escondidas. \u00bfPor qu\u00e9 me preguntas a m\u00ed? Pregunta a los que me han o\u00eddo lo que les habl\u00e9; ellos saben lo que dije.\u201d Apenas dijo esto, uno de los guardias presentes dio una bofetada a Jes\u00fas, diciendo: \u201c\u00bfAs\u00ed respondes al sumo sacerdote?\u201d Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u201cSi he hablado mal, declara en qu\u00e9 est\u00e1 el mal; pero si he hablado bien, \u00bfpor qu\u00e9 me pegas?\u201d Entonces An\u00e1s lo envi\u00f3 atado a Caif\u00e1s, el sumo sacerdote.<\/p>\n<p>Sim\u00f3n Pedro estaba de pie, calent\u00e1ndose, y le dijeron: \u201c\u00bfNo eres t\u00fa tambi\u00e9n de sus disc\u00edpulos?\u201d \u00c9l lo neg\u00f3 y dijo: \u201cNo lo soy.\u201d Uno de los siervos del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le hab\u00eda cortado la oreja, le dijo: \u201c\u00bfNo te vi yo en el huerto con \u00e9l?\u201d Pedro volvi\u00f3 a negarlo, e inmediatamente cant\u00f3 el gallo.<\/p>\n<p>Condujeron a Jes\u00fas desde la casa de Caif\u00e1s al pretorio. Era de ma\u00f1ana, y ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse y poder comer la Pascua. Pilato sali\u00f3 afuera hacia ellos y dijo: \u201c\u00bfQu\u00e9 acusaci\u00f3n presentan contra este hombre?\u201d Le respondieron: \u201cSi este no fuera un malhechor, no te lo habr\u00edamos entregado.\u201d Pilato les dijo: \u201cT\u00f3menlo ustedes y j\u00fazguenlo seg\u00fan su ley.\u201d Los jud\u00edos le dijeron: \u201cA nosotros no nos est\u00e1 permitido dar muerte a nadie.\u201d As\u00ed se cumpl\u00eda la palabra que Jes\u00fas hab\u00eda dicho, indicando de qu\u00e9 muerte iba a morir.<\/p>\n<p>Entonces Pilato entr\u00f3 de nuevo en el pretorio, llam\u00f3 a Jes\u00fas y le dijo: \u201c\u00bfT\u00fa eres el rey de los jud\u00edos?\u201d Jes\u00fas respondi\u00f3: \u201c\u00bfDices esto por tu cuenta, o te lo han dicho otros de m\u00ed?\u201d Pilato respondi\u00f3: \u201c\u00bfAcaso soy yo jud\u00edo? Tu naci\u00f3n y los sumos sacerdotes te han entregado a m\u00ed. \u00bfQu\u00e9 has hecho?\u201d Jes\u00fas respondi\u00f3: \u201cMi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelear\u00edan para que yo no fuera entregado a los jud\u00edos; pero mi reino no es de aqu\u00ed.\u201d Pilato le dijo: \u201cEntonces, \u00bft\u00fa eres rey?\u201d Jes\u00fas respondi\u00f3: \u201cT\u00fa lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.\u201d Pilato le dijo: \u201c\u00bfQu\u00e9 es la verdad?\u201d Dicho esto, sali\u00f3 otra vez adonde estaban los jud\u00edos y les dijo: \u201cYo no encuentro en \u00e9l ning\u00fan delito. Pero tienen la costumbre de que les suelte a uno por la Pascua. \u00bfQuieren, pues, que les suelte al rey de los jud\u00edos?\u201d Entonces ellos gritaron de nuevo: \u201cA ese no; a Barrab\u00e1s.\u201d Y Barrab\u00e1s era un bandido.<\/p>\n<p>Entonces Pilato tom\u00f3 a Jes\u00fas y mand\u00f3 azotarlo. Los soldados, tejiendo una corona de espinas, se la pusieron sobre la cabeza y le echaron encima un manto p\u00farpura. Y se acercaban a \u00c9l diciendo: \u201c\u00a1Salve, rey de los jud\u00edos!\u201d, y le daban bofetadas.<\/p>\n<p>Pilato sali\u00f3 de nuevo y les dijo: \u201cMirad, os lo traigo fuera para que sep\u00e1is que no encuentro en \u00c9l ning\u00fan delito\u201d. Sali\u00f3, pues, Jes\u00fas, llevando la corona de espinas y el manto p\u00farpura. Pilato les dijo: \u201cHe aqu\u00ed al hombre\u201d. Cuando los sumos sacerdotes y los guardias lo vieron, gritaron: \u201c\u00a1Crucif\u00edcalo, crucif\u00edcalo!\u201d. Pilato les dijo: \u201cTomadlo vosotros y crucificadlo, porque yo no encuentro en \u00c9l delito\u201d. Los jud\u00edos le respondieron: \u201cNosotros tenemos una ley, y seg\u00fan esa ley debe morir, porque se ha hecho Hijo de Dios\u201d. Al o\u00edr estas palabras, Pilato tuvo m\u00e1s miedo. Entr\u00f3 otra vez en el pretorio y dijo a Jes\u00fas: \u201c\u00bfDe d\u00f3nde eres?\u201d. Pero Jes\u00fas no le dio respuesta. Pilato le dijo entonces: \u201c\u00bfA m\u00ed no me hablas? \u00bfNo sabes que tengo autoridad para crucificarte y autoridad para soltarte?\u201d. Jes\u00fas respondi\u00f3: \u201cNo tendr\u00edas ninguna autoridad sobre m\u00ed si no se te hubiera dado de lo alto; por eso, el que me ha entregado a ti tiene mayor pecado\u201d.<\/p>\n<p>Desde entonces, Pilato buscaba soltarlo; pero los jud\u00edos gritaban: \u201cSi sueltas a \u00e9se, no eres amigo del C\u00e9sar; todo el que se hace rey se opone al C\u00e9sar\u201d. Al o\u00edr estas palabras, Pilato sac\u00f3 fuera a Jes\u00fas y se sent\u00f3 en el tribunal, en un lugar llamado el Enlosado, que en hebreo se dice G\u00e1bata. Era el d\u00eda de la Preparaci\u00f3n de la Pascua, hacia la hora sexta. Y dijo a los jud\u00edos: \u201cHe aqu\u00ed a vuestro rey\u201d. Ellos gritaban: \u201c\u00a1Fuera, fuera! \u00a1Crucif\u00edcalo!\u201d. Pilato les dijo: \u201c\u00bfA vuestro rey voy a crucificar?\u201d. Respondieron los sumos sacerdotes: \u201cNo tenemos m\u00e1s rey que el C\u00e9sar\u201d. Entonces se lo entreg\u00f3 para que lo crucificaran. Tomaron, pues, a Jes\u00fas y se lo llevaron.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, cargando con su cruz, sali\u00f3 hacia el lugar llamado Calvario, que en hebreo se dice Lugar de la Calavera. All\u00ed lo crucificaron, y con \u00c9l a otros dos, uno a cada lado, y Jes\u00fas en medio. Pilato escribi\u00f3 tambi\u00e9n un t\u00edtulo y lo puso sobre la cruz; estaba escrito: \u201cJES\u00daS EL NAZARENO, REY DE LOS JUD\u00cdOS\u201d. Muchos jud\u00edos leyeron aquel t\u00edtulo, porque el lugar donde crucificaron a Jes\u00fas estaba cerca de la ciudad; y estaba escrito en hebreo, en griego y en lat\u00edn. Entonces los sumos sacerdotes de los jud\u00edos dijeron a Pilato: \u201cNo escribas: \u2018Rey de los jud\u00edos\u2019, sino: \u2018\u00c9l dijo: Yo soy rey de los jud\u00edos\u2019\u201d. Pilato respondi\u00f3: \u201cLo que he escrito, escrito est\u00e1\u201d.<\/p>\n<p>Cuando los soldados crucificaron a Jes\u00fas, tomaron sus vestidos e hicieron cuatro partes, una para cada soldado, y la t\u00fanica. Pero la t\u00fanica era sin costura, tejida de una pieza de arriba abajo. Por esto dijeron entre ellos: \u201cNo la rompamos; ech\u00e9mosla a suerte, a ver de qui\u00e9n ser\u00e1\u201d. As\u00ed se cumpli\u00f3 la Escritura: \u201cSe repartieron mis vestidos y sobre mi t\u00fanica echaron suertes\u201d. Y as\u00ed lo hicieron los soldados.<\/p>\n<p>Junto a la cruz de Jes\u00fas estaban su madre, la hermana de su madre, Mar\u00eda de Cleof\u00e1s, y Mar\u00eda Magdalena. Cuando Jes\u00fas vio a su madre y, junto a ella, al disc\u00edpulo a quien \u00c9l amaba, dijo a su madre: \u201cMujer, ah\u00ed tienes a tu hijo\u201d. Luego dijo al disc\u00edpulo: \u201cAh\u00ed tienes a tu madre\u201d. Y desde aquella hora el disc\u00edpulo la acogi\u00f3 en su casa.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de esto, sabiendo Jes\u00fas que todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dijo: \u201cTengo sed\u201d. Hab\u00eda all\u00ed un recipiente lleno de vinagre; y, empapando una esponja en el vinagre y sujet\u00e1ndola a una rama de hisopo, se la acercaron a la boca. Cuando Jes\u00fas tom\u00f3 el vinagre, dijo: \u201cTodo est\u00e1 cumplido\u201d. E inclinando la cabeza, entreg\u00f3 el esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Entonces, como era el d\u00eda de la Preparaci\u00f3n, para que los cuerpos no quedaran en la cruz durante el s\u00e1bado\u2014porque aquel s\u00e1bado era un d\u00eda solemne\u2014, los jud\u00edos pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y los retiraran. Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y del otro que estaba crucificado con \u00c9l; pero al llegar a Jes\u00fas, viendo que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le abri\u00f3 el costado con una lanza, y al instante sali\u00f3 sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; \u00e9l sabe que dice la verdad, para que tambi\u00e9n vosotros cre\u00e1is. Porque esto sucedi\u00f3 para que se cumpliera la Escritura: \u201cNo le quebrar\u00e9is ninguno de sus huesos\u201d. Y otra Escritura dice todav\u00eda: \u201cMirar\u00e1n al que traspasaron\u201d.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de esto, Jos\u00e9 de Arimatea, que era disc\u00edpulo de Jes\u00fas, aunque oculto por miedo a los jud\u00edos, pidi\u00f3 a Pilato poder retirar el cuerpo de Jes\u00fas; y Pilato lo permiti\u00f3. \u00c9l fue entonces y se llev\u00f3 el cuerpo. Lleg\u00f3 tambi\u00e9n Nicodemo, el que antes hab\u00eda ido donde Jes\u00fas de noche, trayendo una mezcla de mirra y \u00e1loe, como de unas setenta libras. Tomaron el cuerpo de Jes\u00fas y lo envolvieron en lienzos con los aromas, seg\u00fan la costumbre de sepultar entre los jud\u00edos. En el lugar donde lo crucificaron hab\u00eda un huerto, y en el huerto, un sepulcro nuevo, en el que todav\u00eda no hab\u00edan puesto a nadie. Y, como el sepulcro estaba cerca, pusieron all\u00ed a Jes\u00fas por causa de la Preparaci\u00f3n de los jud\u00edos.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"reflection-section\">\n<h3>Reflexi\u00f3n<\/h3>\n<p>En este Viernes Santo, contemplamos con profunda reverencia el misterio insondable de la Pasi\u00f3n del Se\u00f1or, donde el Hijo de Dios, en obediencia perfecta al Padre, acepta libremente el camino de la Cruz, transformando el sufrimiento humano en un acto de amor redentor que alcanza a cada uno de nosotros. Nuestros pecados, aunque peque\u00f1os en comparaci\u00f3n, est\u00e1n misteriosamente unidos a este sacrificio divino, invit\u00e1ndonos a reconocer con humildad nuestra fragilidad y a confiar en la misericordia infinita que brota del costado abierto de Cristo. En la cultura de Jap\u00f3n, donde la resiliencia ante el dolor y la b\u00fasqueda de significado en el sufrimiento son valores profundamente arraigados, como se ve en la filosof\u00eda del &#8216;mono no aware&#8217; o la aceptaci\u00f3n serena de la impermanencia, este Evangelio resuena con especial fuerza, mostrando que en la Cruz encontramos no solo el silencio de la muerte, sino el grito silencioso de un amor que da sentido a todo dolor humano. Hoy, en medio del aparente silencio de Dios, nuestra fe nos permite ver m\u00e1s all\u00e1, descubriendo que este sufrimiento es la respuesta definitiva a los anhelos m\u00e1s profundos de nuestro coraz\u00f3n, llam\u00e1ndonos a abrazar la Cruz en nuestra vida diaria, confiando en que, tras la oscuridad, resplandece la luz de la Resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Evangelio Despu\u00e9s de decir estas cosas, Jes\u00fas sali\u00f3 con sus  [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5231,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[299],"tags":[],"class_list":["post-5232","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reflexion-diaria"],"acf":[],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.misionjapon.es\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/reflection-2026-04-03-es.png","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5232","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5232"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5232\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5233,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5232\/revisions\/5233"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5231"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5232"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5232"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5232"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}