{"id":5284,"date":"2026-04-17T08:00:00","date_gmt":"2026-04-17T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.misionjapon.es\/?p=5284"},"modified":"2026-04-17T08:00:00","modified_gmt":"2026-04-17T06:00:00","slug":"viernes-de-la-2a-semana-de-pascua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/2026\/04\/17\/viernes-de-la-2a-semana-de-pascua\/","title":{"rendered":"Viernes de la 2\u00aa Semana de Pascua"},"content":{"rendered":"<div class=\"reflection-container\">\n<div class=\"gospel-section\">\n<h3>Evangelio<\/h3>\n<p>Despu\u00e9s de esto, Jes\u00fas pas\u00f3 al otro lado del mar de Galilea, el de Tiber\u00edades. Y lo segu\u00eda una gran multitud, porque ve\u00edan los signos que realizaba en favor de los enfermos. Entonces Jes\u00fas subi\u00f3 al monte y se sent\u00f3 all\u00ed con sus disc\u00edpulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los jud\u00edos. Alzando Jes\u00fas los ojos y viendo que ven\u00eda hacia \u00e9l una gran muchedumbre, dijo a Felipe: \u201c\u00bfDe d\u00f3nde compraremos pan para que coman \u00e9stos?\u201d Pero dec\u00eda esto para probarlo, porque \u00e9l sab\u00eda lo que iba a hacer. Felipe le respondi\u00f3: \u201cDoscientos denarios de pan no bastar\u00edan para que a cada uno le tocara un poco.\u201d Uno de sus disc\u00edpulos, Andr\u00e9s, el hermano de Sim\u00f3n Pedro, le dijo: \u201cAqu\u00ed hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero \u00bfqu\u00e9 es esto para tantos?\u201d Jes\u00fas dijo: \u201cHagan que se recueste la gente.\u201d Hab\u00eda mucha hierba en aquel lugar. Se recostaron, pues, los hombres, en n\u00famero de unos cinco mil. Entonces Jes\u00fas tom\u00f3 los panes y, dando gracias, los reparti\u00f3 a los que estaban recostados; y lo mismo de los peces, cuanto quisieron. Cuando se saciaron, dijo a sus disc\u00edpulos: \u201cRecojan los pedazos sobrantes, para que no se pierda nada.\u201d Los recogieron y llenaron doce canastos con los fragmentos de los cinco panes de cebada, que hab\u00edan sobrado a los que hab\u00edan comido. Aquellos hombres, al ver el signo que hab\u00eda hecho, dec\u00edan: \u201c\u00c9ste es verdaderamente el Profeta que iba a venir al mundo.\u201d Pero Jes\u00fas, d\u00e1ndose cuenta de que iban a venir para llev\u00e1rselo y hacerlo rey, se retir\u00f3 de nuevo al monte, \u00e9l solo.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"reflection-section\">\n<h3>Reflexi\u00f3n<\/h3>\n<p>Hoy el Evangelio nos presenta a Jes\u00fas multiplicando panes y peces ante una multitud hambrienta, pero este milagro material es solo el signo visible de una realidad espiritual mucho m\u00e1s profunda. Cristo no viene simplemente a resolver necesidades temporales, sino a responder al anhelo infinito de plenitud que habita en cada coraz\u00f3n humano, ese hambre de eternidad que ninguna cosa creada puede saciar definitivamente. En la cultura de Jap\u00f3n, donde la armon\u00eda y la atenci\u00f3n al detalle son valores fundamentales, podemos contemplar c\u00f3mo Jes\u00fas act\u00faa con perfecta providencia: no solo satisface la necesidad inmediata, sino que ordena recoger los fragmentos sobrantes, ense\u00f1\u00e1ndonos que en Dios nada se pierde y su generosidad siempre excede nuestra medida. \u00c9l transforma nuestra escasez en abundancia cuando, como el muchacho del Evangelio, le ofrecemos con confianza lo poco que tenemos. Hoy, llevemos a Jes\u00fas nuestros anhelos m\u00e1s profundos, esos que a veces callamos por parecernos imposibles, y experimentemos c\u00f3mo \u00c9l los multiplica con gracia sobrenatural.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Evangelio Despu\u00e9s de esto, Jes\u00fas pas\u00f3 al otro lado del  [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5283,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[299],"tags":[],"class_list":["post-5284","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reflexion-diaria"],"acf":[],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.misionjapon.es\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/reflection-2026-04-17-es.png","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5284","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5284"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5284\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5285,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5284\/revisions\/5285"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5283"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5284"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5284"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5284"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}