{"id":5460,"date":"2026-06-19T23:30:25","date_gmt":"2026-06-19T21:30:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/2026\/06\/19\/sabado-de-la-11a-semana-del-tiempo-ordinario\/"},"modified":"2026-06-19T23:30:25","modified_gmt":"2026-06-19T21:30:25","slug":"sabado-de-la-11a-semana-del-tiempo-ordinario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/2026\/06\/19\/sabado-de-la-11a-semana-del-tiempo-ordinario\/","title":{"rendered":"S\u00e1bado de la 11\u00aa semana del Tiempo Ordinario"},"content":{"rendered":"<div class=\"reflection-container\">\n<div class=\"gospel-section\">\n<h3>Evangelio<\/h3>\n<p>Nadie puede servir a dos se\u00f1ores, porque odiar\u00e1 a uno y amar\u00e1 al otro, o se apegar\u00e1 a uno y despreciar\u00e1 al otro. No pueden servir a Dios y a las riquezas.<\/p>\n<p>Por eso les digo: no se inquieten por su vida, qu\u00e9 comer\u00e1n, ni por su cuerpo, con qu\u00e9 se vestir\u00e1n. \u00bfNo vale m\u00e1s la vida que el alimento, y el cuerpo m\u00e1s que el vestido?<\/p>\n<p>Miren las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni recogen en graneros, y, sin embargo, su Padre celestial las alimenta. \u00bfNo valen ustedes mucho m\u00e1s que ellas?<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n de ustedes, por mucho que se preocupe, puede a\u00f1adir un solo codo a su estatura?<\/p>\n<p>Y por el vestido, \u00bfpor qu\u00e9 se inquietan? Observen los lirios del campo, c\u00f3mo crecen: no trabajan ni hilan;<\/p>\n<p>pero les digo que ni Salom\u00f3n, en toda su gloria, se visti\u00f3 como uno de ellos.<\/p>\n<p>Pues si Dios viste as\u00ed la hierba del campo, que hoy es y ma\u00f1ana se echa al horno, \u00bfno har\u00e1 mucho m\u00e1s por ustedes, hombres de poca fe?<\/p>\n<p>As\u00ed que no se inquieten diciendo: \u201c\u00bfQu\u00e9 vamos a comer?\u201d, \u201c\u00bfqu\u00e9 vamos a beber?\u201d o \u201c\u00bfcon qu\u00e9 nos vamos a vestir?\u201d.<\/p>\n<p>Porque los gentiles buscan todas estas cosas; y bien sabe su Padre que necesitan de todo eso.<\/p>\n<p>Busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todo eso se les dar\u00e1 por a\u00f1adidura.<\/p>\n<p>As\u00ed que no se inquieten por el ma\u00f1ana; el ma\u00f1ana se inquietar\u00e1 por s\u00ed mismo. A cada d\u00eda le basta su propio mal.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"reflection-section\">\n<h3>Reflexi\u00f3n<\/h3>\n<p>Jes\u00fas nos confronta con la ra\u00edz de nuestras inquietudes: la dualidad entre confiar en Dios o en las riquezas. En una sociedad como la japonesa, donde el trabajo y la seguridad material a menudo se convierten en \u00eddolos, este Evangelio resuena con fuerza. La advertencia de no servir a dos se\u00f1ores nos llama a examinar nuestras prioridades: \u00bfestamos realmente buscando el Reino de Dios, o dejamos que el af\u00e1n por el ma\u00f1ana nos domine? La cultura japonesa valora la diligencia y la previsi\u00f3n, pero Jes\u00fas nos invita a una confianza radical, como los lirios del campo que no trabajan ni hilan. La paz que el Papa Le\u00f3n vincula a la justicia es fruto de poner a Dios primero. Esta confianza no es pasividad, sino una entrega activa a la Providencia. En Jap\u00f3n, donde la incertidumbre laboral y los desastres naturales generan ansiedad, el reto es vivir el presente con la certeza de que el Padre viste y alimenta. As\u00ed, cada d\u00eda nos ofrece la oportunidad de elegir: servir a Dios o a las riquezas. La acci\u00f3n concreta es dedicar los primeros momentos del d\u00eda a la oraci\u00f3n y a la lectura de la Palabra, antes de sumergirnos en las preocupaciones. Al buscar primero el Reino, descubrimos que todo lo dem\u00e1s se nos da por a\u00f1adidura, y la paz que sobrepasa todo entendimiento habita en nuestros corazones.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Evangelio Nadie puede servir a dos se\u00f1ores, porque odiar\u00e1 a  [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5459,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[299],"tags":[],"class_list":["post-5460","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reflexion-diaria"],"acf":[],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.misionjapon.es\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/reflection-2026-06-20-es.png","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5460","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5460"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5460\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5459"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5460"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5460"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.misionjapon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5460"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}