Evangelio
El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido retirada del sepulcro. Entonces echó a correr y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto». Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; llegó primero al sepulcro, y, asomándose, vio las vendas en el suelo, aunque no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él; entró en el sepulcro y vio las vendas en el suelo y el sudario, que había estado sobre su cabeza, no con las vendas, sino enrollado aparte, en un sitio. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él debía resucitar de entre los muertos.
Reflexión
En este Domingo de Pascua, contemplamos el sepulcro vacío que María Magdalena descubre al amanecer, cuando la oscuridad aún cubría la tierra. Este momento crucial nos invita a reflexionar sobre cómo la resurrección de Cristo transforma radicalmente nuestra comprensión del sufrimiento y la muerte. La fe de María, la madre de Jesús, que mencionas en tu idea, ilumina profundamente este pasaje: ella, al pie de la cruz, vivió el dolor más profundo con una esperanza inquebrantable, porque había comprendido las promesas de su Hijo. Así como en Japón se valora profundamente el concepto de ‘mono no aware’ -la conciencia de la transitoriedad de las cosas que intensifica su belleza- la resurrección nos enseña que la aparente finitud humana se abre a la eternidad divina. La experiencia de los discípulos corriendo hacia el sepulcro, viendo las vendas vacías y creyendo finalmente, refleja nuestro propio camino espiritual: a menudo necesitamos enfrentar la ausencia y el misterio para que nuestra fe madure y se convierta en certeza. Hoy, pidamos al Señor que nos conceda esa fe confiada de María, que nos permita ver más allá de las apariencias y descubrir, en cada sepulcro vacío de nuestra vida, el anuncio gozoso de la resurrección que transforma cada lamento en alabanza.






Querido Joserra que Jesucristo resucitado siga guiando y bendiciendo tu vida y tú ministerio, FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!!!
JESUCRISTO HA RESUCITADO!!
VERDADERAMENTE HA RESUCITADO!!
¡Feliz Pascua Juan!
Feliz Pascua. A Edu , Inma y a mí nos tocó organizar la Pascua en familia y adolescentes y ha sido una bendición. Con Bobi y Fernando Murga. Te deseo una Pascua llena de la alegría del Resucitado
¡Feliz Pascua Susana!
Querido Joserra,
Con la alegría de Cristo Resucitado te mando un fuerte abrazo y pido a Nuestro Señor por tu misión en Japón . Para que El te de la fortaleza, la caridad y la fe que tantos necesitan allí.
Que Dios te bendiga!!!!
Feliz Pascua Rafa!! Un fuerte abrazo para toda la familia.