Queridos misioneros.
Quedan 48 días para mi marcha a Japón.
Y en este camino que voy haciendo de despedidas, quise pasar unos días en Tierra Santa para poder decir adiós a todos los amigos que tengo en aquellos santos lugares.
Llegué hace dos viernes y al día siguiente pude celebrar la misa en la tumba de Jesús en la iglesia del Santo Sepulcro. Allí ofrecí la misa por toda la gente que ha puesto en mi camino en España y encomendé la labor misionera futura. Y después de la misa marché hacia Jordania donde pude pasar un par de días, despidiéndome de los sacerdotes amigos que allí desempeñan su labor sacerdotal. Gracias al padre سامر مدانات y al padre يوسف.

Y luego volví otra vez a Palestina, donde pude pasar unos días estupendos en los que estuve largas horas rezando en el Santo Sepulcro de Jerusalén. También visité la iglesia de la Natividad en Belén. Y me despedí también de los sacerdotes palestinos, dándoles muchas gracias por su amistad, que también tiene mucho que ver con el discernimiento vocacional sobre la missio ad gentes.


¡Quien sabe si algún día podré volver por estas tierras santas! Cuando San Francisco Javier salió de Portugal, nunca más volvió. Es cierto que ahora no es como en el siglo XVI, que se tardaba un año en llegar a las Indias… si llegabas. Pero cierto es también que al marcharse tan lejos, a una vida tan distinta, eso lleva consigo cierta incertidumbre sobre el futuro, que bien vivida, ayuda a abandonarse todavía más en la Providencia divina.

Será lo que Dios quiera, cuando Dios quiera y como Dios quiera.



Te estaba escuchando en radio Maria. Dios te bendiga y la Virgencita te acompañe en este nueva misión.
Muchas gracias Nines. Un fuerte abrazo.
También yo estaba escuchando Radio María. Me impresiona gente joven tan generosa. Me gustó mucho la entrevista. Qué Dios te acompañe en esta difícil misión.
Muchas gracias Carmen.