Queridos misioneros.
¡Quedan 27 días para mi marcha a Japón! ¡Menos de un mes!
Y este domingo, solemnidad de la Ascensión del Señor, he celebrado la misa en la catedral con nuestro Cardenal Arzobispo D. Carlos Osoro. Esto se hace así todos los años porque la Ascensión de Jesús a los cielos viene precedida de unas palabras de Jesús en las que envía a sus apóstoles a todos los pueblos de la tierra para bautizar en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Y este mandato misionero hace que en esta fecha se celebre el envío de todos los misioneros de la diócesis de Madrid que o bien se marchan ahora, como yo, o que están de paso en Madrid y aprovechan este momento.
He podido celebrar esta misa en la que también estuvieron presentes mis padres y mi tío. Y el obispo nos dio la bendición a todos los misioneros y también nos regaló y nos impuso una cruz que llevaré conmigo como recuerdo de la misión.
Me llamó mucho la atención la cantidad de misioneros laicos. De hecho, sacerdotes éramos tres y los laicos eran como unos quince. Fueron llamándonos y diciendo los lugares de misión. Yo me quedé asombrado de la cantidad de lugares en los que la diócesis de Madrid está presente a través de los misioneros. Y otro dato llamativo fue que la mayor parte de los misioneros laicos son del Camino Neocatecumenal. De hecho, pude conocer a Vanessa, que está de misionera laica en Mongolia, colaborando con un sacerdote de Salamanca que fue ordenado en Japón. Leí en internet una entrevista a este sacerdote que está en Mongolia y quede muy asombrado de la labor misionera allí. Así que ya tengo el teléfono de Vanessa y… quien sabe, si la cercanía podrá hacer posible el encuentro y poder conocer mejor su labor misionera en aquel lugar inhóspito.
Con estos pasos ya voy asumiendo con mayor profundidad que me marcho y que es una marcha que implica mucho… porque implica la vida entera. ¡Qué buena oportunidad para acercarse más al Señor!
Un fuerte abrazo.
JRRM





Enhorabuena Padre. Me alegra ver su determinación y compromiso para la misión en Japón y me siento feliz de que sacerdotes tan jóvenes y preparados lleven el mensaje de Dios Nuestro Señor por todo el mundo. Un fuerte abrazo.
Muchas gracias Paloma.
Un fuerte abrazo.