Published On: 9 de noviembre de 202478 words0,4 min read

Queridos misioneros.

Hace un par de semanas que murió un sacerdote vietnamita de esta diócesis. Su edad era más o menos la mía y su muerte fue realmente repentina e inesperada. Cuando algo así sucede, no puedo evitar cuestionarme a mí mismo.

¿Y yo estoy preparado para la muerte? ¿Si mañana muriese mi vida habría tenido sentido?

Quisiera compartir con vosotros unas palabras de reflexión sobre este tema.

Un abrazo misioneros.