¿Sabes? A veces la vida nos sorprende con momentos difíciles que nos hacen tambalear. Jesús lo sabía muy bien. En este pasaje, nos está preparando con una sabiduría increíble para los desafíos que vendrán. Es como un padre que, antes de que su hijo salga al mundo, le dice: ‘Vas a enfrentar cosas duras, pero no te preocupes, estoy contigo’.
El Espíritu Santo es ese compañero invisible que Jesús nos promete. En la cultura japonesa, existe el concepto de ‘kakera’ (欠片), que significa fragmento o pedazo. Y así es el Espíritu: un fragmento de la presencia divina que nos acompaña, nos fortalece cuando nos sentimos solos.
Jesús nos advierte que habrá momentos en que incluso quienes crean hacer lo correcto nos juzgarán. Pero la clave está en la paz interior, en mantener viva nuestra conexión con Él.
Hoy te invito a hacer un pequeño alto. Respira profundo y recuerda: no estás solo. El Espíritu de Dios camina contigo, te sostiene en cada paso, en cada duda, en cada desafío. ¿Estás listo para sentir esa presencia?





