Published On: 4 de junio de 2025183 words0,9 min read

Mira, el Evangelio de hoy nos habla de algo tan profundo como la unidad, ¿sabes? Jesús ora al Padre para que seamos ‘uno’, pero no se trata de una simple uniformidad, sino de algo mucho más hermoso: la unidad en el amor. Me hace pensar en el concepto japonés de ‘wa’ (和), ese principio de armonía y concordia que tanto valoran en su cultura.

El Espíritu Santo es como ese pegamento invisible que nos conecta, que nos ayuda a superar nuestras diferencias y a ver más allá de lo que nos separa. Es curioso, ¿no? En Japón, la unidad se celebra en rituales como el ‘hanami’ (花見), donde todos juntos contemplan la belleza efímera de los cerezos en flor, recordándonos que la verdadera comunión surge cuando compartimos una misma experiencia de amor y belleza.

Jesús nos invita hoy a no dejarnos vencer por el odio del mundo, sino a ser constructores de unidad. Pequeña misión para hoy: busca tender un puente de amor con alguien con quien te cueste conectar. ¿Te animas?

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