¿Sabes? A veces la vida nos pone ante momentos que parecen irreparables, como la negación de Pedro. Imagina la escena: Jesús, tras su resurrección, se encuentra con quien lo había traicionado tres veces, y en lugar de reprocharle, le ofrece la oportunidad de redimirse, preguntándole tres veces ‘¿me amas?’.
Es como en el ‘ondo’ (恩徳) japonés, ese concepto de gratitud y bondad incondicional. Jesús muestra una misericordia que va más allá de lo humano, transformando el dolor de la traición en una vocación sagrada. Le confía nada menos que el cuidado de su Iglesia, sus ‘corderos’ y ‘ovejas’.
Lo increíble es que Dios no se queda en nuestros errores del pasado. Nos mira con amor, nos levanta y nos da una nueva oportunidad. Pedro, que alguna vez negó a Jesús por miedo, ahora será el fundamento de una comunidad de fe.
¿Y tú? ¿Estás dispuesto a escuchar esa voz que te dice ‘sígueme’, a pesar de tus debilidades? Hoy te invito a renovar tu amor, dejando atrás los momentos de flaqueza.





