Comentario al Evangelio del 2025-07-13
XV Domingo del Tiempo Ordinario (C)
Sabes, la historia del buen samaritano me recuerda mucho al concepto japonés de ‘omoiyari’ (思いやり), esa sensibilidad profunda hacia el sufrimiento del otro. En este Evangelio, Jesús nos muestra que la verdadera compasión no es un concepto abstracto, sino una acción concreta que nos desinstala de nuestra zona de confort.
El sacerdote y el levita pasan de largo, como tantas veces nosotros hacemos en la vida, ciegos ante el dolor. Pero el samaritano – aquel que era considerado un extranjero, un marginado – es quien realmente muestra el rostro de Dios. Y mira qué hermoso detalle: no solo se detiene, sino que cuida, venda, trasporta, paga… Se hace cargo completamente del herido.
Jesús nos está diciendo algo profundo: Él es a la vez el herido que clama por amor y el sanador que nos tiende la mano. Cada vez que ignoramos el sufrimiento de alguien, lo ignoramos a Él. Cada vez que nos apiadamos y actuamos, lo acogemos.
¿Te animas hoy a ser ese samaritano? A mirar más allá de tus prisas, a ver el dolor del otro como una oportunidad de amor.





