Published On: 20 de octubre de 2025217 words1,1 min read

LA MEJOR HERENCIA: UNA FE QUE NO CADUCA

Comentario al Evangelio del 2025-10-20

Lunes de la Semana XXIX del Tiempo Ordinario

Jesús, ante una disputa por herencias, no entra a repartir: apunta al corazón. “La vida no consiste en la abundancia de bienes”. Y nos recuerda: donde está nuestro tesoro, allí se ancla el corazón. En Japón me viene a la mente la palabra mottainai: no desperdiciar. La avaricia también desperdicia, porque gastamos el corazón en graneros más grandes que no cruzan la puerta de la eternidad. Los padres soñamos con dejar algo: buena escuela, casa, ahorros. Pero todo eso caduca, como los omamori que cada año se devuelven al jinja para renovarse. La fe, en cambio, no se gasta: abre el horizonte de la vida eterna. Es la herencia que sostiene cuando fallan las seguridades, como un furoshiki que envuelve lo frágil del camino. ¿Cómo se transmite? Viviendo de cara a Dios. En la oración, dejemos que Él tome la iniciativa: escucharlo primero y responder. Así el corazón aprende a ser rico ante Dios: compartiendo, perdonando, sirviendo.

Hoy, revisa tu “kakeibo” del alma: ¿qué estás almacenando? Habla con Dios por tus hijos diez minutos y realiza un gesto concreto de generosidad.

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