DESPIERTOS A SU MESA: ÉL NOS SIRVE; NOSOTROS APRENDEMOS A SERVIR.
Comentario al Evangelio del 2025-10-21
Martes de la Semana XXIX del Tiempo Ordinario
Siempre me impresiona que Jesús cambie el orden: los siervos velan… y el Señor, cuando llega, se ciñe y les sirve. Eso. El que lo tiene todo, se inclina para alimentar a los suyos. En la eucaristía lo hace hoy y siempre: nos sienta a la mesa y nos ofrece su Cuerpo y su Sangre. No es figura poética; es su manera concreta de amar.
Pienso en el omotenashi japonés: el anfitrión cuida cada detalle para honrar al invitado. En una casa con tatami, el té se sirve despacio, con respeto. Pues bien, el Evangelio lleva ese cuidado hasta lo imposible: es Dios mismo quien nos sirve. Y velar no es vivir con ansiedad; es estar despiertos con el corazón atento, en oración verdadera, diálogo donde Dios lleva la iniciativa y nosotros respondemos, humildes, disponibles.
Quizá hoy tu lámpara sea pequeña, pero que esté encendida. Deja que Él te sirva y aprende su estilo. Acción: busca un momento para la misa o la adoración, y luego practica un gesto de omotenashi con alguien cercano.





