Published On: 26 de octubre de 2025253 words1,3 min read

BAJO LA CABEZA, DIOS ME LEVANTA: KINTSUGI DE GRACIA PARA MI CORAZÓN

Comentario al Evangelio del 2025-10-26

Domingo XXX del Tiempo Ordinario (Ciclo C)

Señor Jesús, gracias por esta parábola. Me desenmascara: cuando me comparo, termino frío y duro; trato a los otros como números y a Ti como si solo confirmaras mis logros. Tú me paras en seco. La oración no es hablarme a mí mismo; es diálogo Contigo, donde Tú llevas la primacía: miras, llamas, perdonas. Si me pongo rígido como el fariseo, no te dejo ser Dios. Si bajo la cabeza como el publicano, Tú me levantas.

Pienso en el kintsugi: una vasija rota no se tira; se repara con oro y las grietas cuentan la historia. Así tu Gracia: no maquilla, entra por mis quiebres y los vuelve camino. Y en el ojigi: inclinarse no humilla; reconoce al Otro. Cuando me inclino ante Ti, no me achicas: me das sitio, me devuelves dignidad.

Hoy quiero dejar de medirme con los demás y decir sencillo: “Dios, ten piedad de mí, que soy pecador”. Vuelvo a tu lado. Tú puedes levantarme una y otra vez y llevarme, paso a paso, hacia el Cielo; como en la subida al Fuji-san: pequeño paso, mirada alta.

Te propongo algo: haz ahora un minuto de silencio, haz un ojigi del corazón, repite esa oración, y si puedes, acércate a la confesión o pide perdón a quien heriste.

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