Published On: 20 de noviembre de 2025239 words1,2 min read

JESÚS LLORA POR NUESTRA PAZ PERDIDA, PERO NOS OFRECE SU PAZ VERDADERA.

Comentario al Evangelio del 2025-11-20

Jueves de la XXXIII Semana del Tiempo Ordinario

Hoy Jesús mira Jerusalén y llora. No son lágrimas de rabia o frustración, sino de un amor profundo que ve cómo nos alejamos de la verdadera paz. Es como cuando en Japón se practica el ‘nagomi’ – esa búsqueda de armonía interior – pero Jesús nos recuerda que la paz auténtica no viene de dentro hacia fuera, sino de Dios hacia nosotros.

Jesús conoce el desenlace: Jerusalén será destruida, pero su llanto va más allá de esa ciudad. Él ve todos los conflictos que vendrán – las guerras, los odios, las divisiones que hoy mismo llenan los noticieros. Su corazón se parte al ver cómo rechazamos el camino de la paz que Él nos ofrece.

¿Y qué podemos hacer hoy? Lo primero es reconocer que necesitamos esa paz que solo Dios puede dar. No es una paz que ignore los problemas, sino que nos sostiene en medio de ellos. Hoy, tomemos un momento para orar, para abrir nuestro corazón a Dios y decirle: ‘Señor, dame tu paz. Ayúdame a ser constructor de paz en mi familia, en mi trabajo, en mi comunidad’. Porque cuando recibimos la paz de Dios, podemos compartirla con otros.

Leave your comment

Related posts