Published On: 12 de diciembre de 2025348 words1,7 min read

AUNQUE EL CORAZÓN RECHACE, EL AMOR DE DIOS NUNCA DEJA DE LLAMAR.

Comentario al Evangelio del 2025-12-12

Viernes de la II semana de Adviento

¿Te ha pasado alguna vez que intentas comunicar algo importante y sientes que hablas con una pared? Esa sensación frustrante de que, por más que te esfuerces, tu mensaje no llega porque la otra persona, en el fondo, no quiere escuchar. Jesús experimentó algo muy parecido con su generación. En el Evangelio de hoy nos describe una escena curiosa: unos niños que tocan la flauta y nadie baila, entonan lamentaciones y nadie llora. Es la imagen perfecta de corazones cerrados que rechazan todo lo que viene de Dios. Juan el Bautista llegó con un estilo de vida austero, ayunando y viviendo en el desierto, y lo rechazaron diciendo que tenía un demonio. Luego vino Jesús, compartiendo la mesa con todos, comiendo y bebiendo, y también lo rechazaron tachándolo de glotón y amigo de pecadores. Da igual el estilo, da igual el mensaje: cuando el corazón está cerrado, todo se rechaza. Me recuerda al concepto japonés de ‘mimi wo fusagu’ – taparse los oídos deliberadamente. No es que no oigan, es que no quieren escuchar. Y así nos pasa muchas veces cuando anunciamos el Evangelio. Hablamos del amor infinito de Dios, del sacrificio de Jesús en la cruz, y encontramos corazones que, en su interior, han decidido no recibir este mensaje. Pero aquí está la clave: aunque encontremos rechazo, no podemos dejar de anunciar a Cristo. Como dice el texto, ‘la Sabiduría se justifica por sus hijos’. Nuestra tarea no es convencer a la fuerza, sino sembrar con amor y confiar en que Dios tocará esos corazones cerrados cuando Él quiera. Hoy, cuando te encuentres con alguien que rechaza el mensaje del Evangelio, no te desanimes. Ora por esa persona, pídele al Padre que abra su corazón, y sigue amando como Jesús amó. Porque el amor de Dios es más fuerte que cualquier rechazo.

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