EN LA OSCURIDAD DE LA DUDA, LA LUZ DE LA FE NOS ESPERA
Comentario al Evangelio del 2025-12-27
San Juan, apóstol, o tercer día de la Octava de Navidad
¿Te has sentido alguna vez como María Magdalena, corriendo en la oscuridad con el corazón lleno de confusión? En Japón existe una palabra hermosa: ‘yami’ (oscuridad), pero también tenemos ‘akari’ (luz). Lo fascinante es que en la tradición japonesa, la oscuridad no es solo ausencia de luz, sino un espacio donde la luz puede nacer de manera más brillante. Así fue para el apóstol Juan. Mientras María corría angustiada, él llegó primero al sepulcro vacío. No vio a Jesús resucitado, sino solo las vendas en el suelo. Y sin embargo, en ese momento de aparente ausencia, ‘vio y creyó’. En esta Octava de Navidad, cuando celebramos el nacimiento de Jesús, el Evangelio nos recuerda que el pesebre y la tumba vacía están conectados. El niño que nace en Belén es el mismo que vencerá la muerte. Como Juan, nosotros también somos testigos. No solo del nacimiento, sino de la resurrección que da sentido a todo. Hoy, en medio de tus propias ‘yami’, ¿puedes reconocer la ‘akari’ de la fe que Dios quiere encender en ti? Detente un momento y pregúntate: ¿dónde estoy viendo signos de la presencia de Dios en mi vida, incluso cuando todo parece oscuro?





