LA VICTORIA DE JESÚS SOBRE EL MAL ES NUESTRA ESPERANZA EN MEDIO DEL CAOS
Comentario al Evangelio del 2026-01-13
Martes de la 1.ª semana del Tiempo Ordinario
Hoy el Evangelio nos muestra a Jesús en la sinagoga de Cafarnaúm, enseñando con una autoridad que dejaba a todos asombrados. Pero lo más impactante fue su encuentro con un hombre poseído por un espíritu inmundo. Con solo una palabra, «¡Cállate y sal de él!», Jesús libera a aquel hombre. Esto no es solo un milagro espectacular; es una señal poderosa del Reino de Dios que llega para confrontar y vencer al mal. La lucha contra el demonio es parte esencial del anuncio del Evangelio, y Jesús se revela como el Vencedor. Su autoridad no es teórica, sino transformadora. Y esta victoria, que vemos aquí como un anticipo, se sellará definitivamente en la cruz y la resurrección. Por eso, en medio de un mundo lleno de noticias desalentadoras, guerras y conflictos, este gesto de Jesús se convierte en una semilla de esperanza para nuestro corazón. Nos recuerda que el mal no tiene la última palabra. En Japón, hay un concepto llamado ‘ganbaru’ que refleja la resiliencia ante las adversidades, esa capacidad de levantarse después de un desastre natural. La victoria de Jesús nos invita a un ‘ganbaru’ espiritual: a confiar que, por más oscura que parezca la situación, Él ya ha triunfado y nos acompaña en la lucha. La oración, entonces, no es simplemente un ejercicio de introspección, sino un diálogo vivo con Dios, que tiene la iniciativa y nos ofrece su fuerza liberadora. Hoy, puedes acudir a Él con cualquier ‘espíritu inmundo’ que te oprima —miedo, ansiedad, rencor— y experimentar su poder sanador. Deja que su palabra autoritaria traiga paz a tu vida.





