Published On: 5 de abril de 2026383 words1,9 min read

Evangelio

El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido retirada del sepulcro. Entonces echó a correr y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto». Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; llegó primero al sepulcro, y, asomándose, vio las vendas en el suelo, aunque no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él; entró en el sepulcro y vio las vendas en el suelo y el sudario, que había estado sobre su cabeza, no con las vendas, sino enrollado aparte, en un sitio. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él debía resucitar de entre los muertos.

Reflexión

En este Domingo de Pascua, contemplamos a María Magdalena acercándose al sepulcro en la oscuridad de la madrugada, simbolizando cómo a menudo nos acercamos a Dios en medio de nuestras propias tinieblas existenciales. La resurrección de Cristo no es un simple evento histórico, sino la manifestación suprema del amor divino que vence definitivamente la muerte, ofreciéndonos una esperanza que trasciende toda limitación humana y satisface nuestros anhelos más profundos de eternidad y plenitud. En la cultura de Japón, donde la contemplación de la belleza efímera del sakura enseña sobre la transitoriedad de la vida, la resurrección ofrece una perspectiva radicalmente distinta: la promesa de que la muerte no tiene la última palabra, y que en Cristo encontramos una vida que no se marchita. Hoy, al celebrar este misterio central de nuestra fe, seamos como el discípulo amado que ‘vio y creyó’, permitiendo que esta verdad transforme nuestra existencia diaria, llevando la luz de la resurrección a cada rincón de nuestro mundo, especialmente a aquellos que, como María Magdalena, buscan en la oscuridad.

Leave your comment

Related posts