Published On: 11 de abril de 2026405 words2 min read

Evangelio

Habiendo resucitado, al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había expulsado siete demonios. Ella fue y lo anunció a los que habían estado con él, que estaban de duelo y llorando. Ellos, al oír que estaba vivo y que ella lo había visto, no creyeron. Después de esto se apareció con otro aspecto a dos de ellos que iban de camino al campo; ellos regresaron y lo comunicaron a los demás, pero tampoco a ellos les creyeron.

Por último se apareció a los once cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo vieron resucitado. Y les dijo: «Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio a toda criatura.

Reflexión

Queridos hermanos, en este Sábado de la Octava, la Palabra nos sitúa ante el misterio de la Resurrección que irrumpe en la historia humana. Jesús, tras vencer la muerte, se revela primero a María Magdalena, una mujer transformada por su misericordia, y luego a los discípulos sumidos en el duelo. Este pasaje no es solo un relato, sino una profunda lección sobre cómo la fe nace del encuentro personal con Cristo vivo, superando la incredulidad inicial que paraliza el corazón. La dureza de corazón de los discípulos refleja nuestra propia resistencia a creer en lo divino cuando el dolor nos ciega, pero Jesús, con paciencia infinita, los confronta y los envía. En la cultura de Japón, donde la armonía y el respeto silencioso son valores esenciales, podemos ver un paralelo: así como en la ceremonia del té se valora la presencia atenta y transformadora, el encuentro con el Resucitado exige una apertura del corazón que disipe las dudas y active la misión. No se trata de un mero recuerdo, sino de una experiencia viva que, como el sakura que florece tras el invierno, renueva todo con esperanza. Hoy, imitemos a María Magdalena y a los discípulos: dejemos que Cristo resucitado toque nuestras incredulidades y, con el entusiasmo de quienes han visto la luz, anunciemos con valentía y alegría el Evangelio en nuestro entorno, llevando la paz de la Resurrección a un mundo necesitado de esperanza.

Leave your comment

Related posts