Published On: 16 de abril de 2026324 words1,6 min read

Evangelio

El que viene de arriba está por encima de todo; el que es de la tierra es terrenal y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todo, y de lo que ha visto y oído da testimonio, y nadie recibe su testimonio. El que ha recibido su testimonio ha certificado que Dios es veraz. Porque aquel a quien Dios ha enviado habla las palabras de Dios, pues Dios no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en su mano. El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no cree en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él.

Reflexión

En este profundo monólogo, Jesús revela la esencia de su misión divina: venir del cielo para testimoniar la verdad del Padre con una autoridad que trasciende lo meramente humano. Su íntima conexión con el Padre no es solo un modelo de oración, sino la fuente misma de su mensaje, invitándonos a confiar plenamente en Él como camino seguro hacia la vida eterna. En Japón, donde la armonía y la conexión con lo trascendente se valoran profundamente en tradiciones como el sintoísmo y el budismo, esta enseñanza resuena al ofrecer una comunión perfecta con Dios Padre a través de Cristo, superando cualquier búsqueda espiritual fragmentada. La fe en Jesús, por tanto, no es un acto aislado, sino la entrada a una relación transformadora que nos inserta en el amor infinito de la Trinidad, prometiendo desde ya la plenitud de la vida divina que vence toda muerte. Acojamos este testimonio celestial en nuestra vida diaria, buscando en la oración y los sacramentos esa unión que nos hace verdaderos hijos de Dios, capaces de reflejar su amor en un mundo necesitado de esperanza.

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