Published On: 5 de mayo de 2026264 words1,3 min read

Evangelio

Cuando venga el Paráclito, que yo les enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad que procede del Padre, él dará testimonio de mí. Y ustedes también dan testimonio, porque han estado conmigo desde el principio.

Les he dicho estas cosas para que no tropiecen. Los expulsarán de las sinagogas. E incluso viene la hora en que todo el que los mate pensará que rinde un servicio excelente a Dios. Y harán estas cosas a ustedes porque no han conocido al Padre ni a mí. Pero les he dicho estas cosas para que, cuando llegue la hora de que sucedan, recuerden que yo se las había dicho.

Reflexión

Jesús prepara a los suyos para la prueba, prometiendo el Paráclito que testifica en medio de la persecución. En Japón, los cristianos ocultos (kakure kirishitan) guardaron la fe durante siglos sin sacerdotes, sostenidos por el Espíritu. Su testimonio silencioso nos interpela: ¿cómo vivimos nuestra fe cuando el mundo la rechaza? No se trata solo de un martirio físico, sino de la coherencia cotidiana. El Paráclito nos fortalece para dar razón de nuestra esperanza, incluso en ambientes hostiles. La persecución, externa o interna, purifica la fe y la hace fecunda. Unámonos al sacrificio de Cristo ofreciendo nuestras pequeñas muertes diarias, seguros de que el Espíritu nos guía a la verdad plena. Hoy, pidamos la valentía de ser testigos, no con palabras vacías, sino con una vida transformada por el amor de Dios.

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