Evangelio
Sus discípulos le dijeron: «Mira, ahora hablas abiertamente y no recitas ninguna parábola. Ahora sabemos que lo sabes todo, y que no tienes necesidad de que nadie te pregunte. Por esto creemos que saliste de Dios». Jesús les respondió: «¿Ahora creen? Miren, llega la hora, y ya ha llegado, en que serán dispersados, cada uno por su lado, y me dejarán solo. Y, sin embargo, no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Les he dicho estas cosas para que tengan paz en mí. En el mundo tendrán aflicciones. Pero tengan confianza: yo he vencido al mundo».
Reflexión
Los discípulos, emocionados, creen entenderlo todo, pero Jesús les revela que pronto huirán. Sin embargo, no se queda en la advertencia: les ofrece paz, una paz que nace de su victoria sobre el mundo. Aquí yace el misterio: la fe no elimina las pruebas, pero nos sostiene en medio de ellas. Jesucristo ya ha vencido; su triunfo es real aunque aún no veamos su plenitud. En Japón, donde las dificultades se enfrentan con silencio y esfuerzo, esta verdad resuena con fuerza. La cultura japonesa valora la resistencia, pero la paz de Cristo trasciende el mero aguante; es una certeza interior que transforma el sufrimiento. La aflicción no es la última palabra. Invito a cada uno a recordar que la paz de Cristo está disponible ahora. Al comenzar el día, repite: ‘Jesús ha vencido’. Deja que esa verdad disipe tus temores y te impulse a llevar esa esperanza a quienes te rodean.




