DIOS CONOCE TU CORAZÓN Y VIENE A TU ENCUENTRO, TRAYENDO SALVACIÓN A TU VIDA.
Comentario al Evangelio del 2025-11-18
Martes de la Semana XXXIII del Tiempo Ordinario
Me encanta esta historia de Zaqueo porque muestra cómo Dios nos busca incluso cuando nosotros no somos conscientes de ello. Zaqueo solo quería ver a Jesús, quizás por curiosidad, pero Jesús ya conocía su corazón y su necesidad de conversión. Es como cuando en Japón practicamos el concepto de ‘omotenashi’ – esa hospitalidad sincera que anticipa las necesidades del otro antes de que las exprese. Jesús hace exactamente eso: anticipa la necesidad espiritual de Zaqueo y toma la iniciativa para ir a su casa.
Lo hermoso es que Jesús no espera que Zaqueo sea perfecto primero. Se mezcla en su vida, en sus cosas cotidianas, y es precisamente esa cercanía lo que abre el corazón de Zaqueo. No fue un sermón lo que cambió a Zaqueo, sino la experiencia del amor de Dios que se hizo presente en su hogar.
Y fíjate cómo la conversión de Zaqueo no se queda en palabras bonitas – se traduce en acciones concretas: devolver lo que había robado y compartir sus bienes. Es como cuando en la cultura japonesa hablamos de ‘kokoro’ – el corazón que se manifiesta en acciones auténticas.
Hoy, recuerda que Dios también conoce tu corazón y quiere encontrarse contigo en lo cotidiano. ¿Por qué no le abres hoy la puerta de tu vida, aunque sea con pequeñas acciones de amor hacia los demás?





