Published On: 7 de junio de 2025180 words0,9 min read

Sabes, a veces nos pasa como a Pedro, que nos quedamos mirando lo que hacen los demás y nos olvidamos de nuestra propia misión. El Evangelio de hoy nos recuerda algo precioso: Dios obra constantemente, incluso cuando no lo vemos. Es como el proceso de crecimiento de un árbol de cerezo (sakura 桜), que parece inmóvil pero está lleno de vida invisible.

Jesús le dice a Pedro: ‘Tú sígueme’. Y esa es la clave. No importa lo que hagan los demás, lo importante es nuestra propia historia con Dios. Hay tantos milagros que suceden cada día y que nunca serán escritos: un abrazo oportuno, una palabra de consuelo, un gesto de amor silencioso. Son esos pequeños acontecimientos los que van tejiendo nuestra particular historia de salvación.

¿Y si hoy te propusieras estar atento a esos ‘evangelios no escritos’ que suceden en tu vida? Busca ese milagro cotidiano, ese momento donde late lo divino sin hacer ruido. Te desafío a escribir hoy una página en blanco de tu propio evangelio.

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