LA COMPASIÓN ROMPE LOS LÍMITES DE LO IMPOSIBLE
Comentario al Evangelio del 2025-09-16
Martes XXIV semana del Tiempo Ordinario
En la vida, a veces nos sentimos como esa madre viuda de Naín: perdidos, rotos, sin esperanza. Es como experimentar un kokoro no kurushimi (dolor del corazón) tan profundo que parece no tener salida. Y justo en ese momento, cuando todo parece oscuro, aparece Jesús.
La escena del Evangelio es impresionante: Jesús interrumpe un cortejo fúnebre no con palabras de consuelo distantes, sino con una cercanía radical. No solo dice ‘No llores’, sino que se acerca, toca el ataúd – algo que culturalmente lo haría impuro – y devuelve la vida.
Es un gesto que va más allá de lo esperado. Como en el omotenashi japonés, donde la hospitalidad supera todas las expectativas, Jesús ofrece una compasión que trasciende lo imaginable. Su misericordia no conoce límites: transforma el dolor, quiebra la muerte, restaura la esperanza.
¿Y tú? ¿Dónde necesitas hoy que Jesús toque tu ‘ataúd’, esa parte de tu vida que parece muerta? Abre tu corazón. Él está dispuesto a sorprenderte.





