SEGUIR A JESÚS ES UNA DECISIÓN QUE ABRAZA TODA TU VIDA, NO SOLO UNA PARTE.
Comentario al Evangelio del 2025-11-05
Miércoles de la Semana XXXI del Tiempo Ordinario
Hoy Jesús nos habla con una claridad que puede resultar desafiante. Nos dice que seguirlo requiere ponerlo por encima de todo, incluso de nuestros lazos familiares más queridos. Pero no se trata de un odio literal, sino de una prioridad radical. Es como el concepto japonés de ‘ikigai’ – ese propósito profundo que da sentido a la vida. Solo que aquí descubrimos que nuestro verdadero ikigai está en Cristo.
Jesús usa dos ejemplos muy prácticos: el constructor que calcula si puede terminar su torre, y el rey que evalúa si puede ganar la batalla. Nos invita a esa misma honestidad. ¿Estamos dispuestos a pagar el precio completo? Porque el seguimiento no es algo que podamos hacer a medias. Es como el arte del kintsugi, donde las piezas rotas de cerámica se reparan con oro – pero aquí es nuestra vida entera la que se recompone alrededor de Cristo.
Y lo más hermoso es reconocer que esta necesidad de totalidad no es algo que inventamos, sino que está escrita en nuestro corazón. Como decía san Agustín, «nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti». Hoy, pregúntate honestamente: ¿qué áreas de mi vida todavía no he puesto en las manos de Dios?





