Published On: 17 de noviembre de 2025366 words1,8 min read

TU FE TE SALVA CUANDO RECONOCES A JESÚS COMO SEÑOR Y PIDES SU MISERICORDIA.

Comentario al Evangelio del 2025-11-17

Lunes de la XXXIII semana del Tiempo Ordinario

Hoy el Evangelio nos presenta esa escena tan conmovedora del ciego de Jericó. Imagina la situación: un hombre marginado, sentado junto al camino, que a pesar de su ceguera física, tiene una visión espiritual extraordinaria. Cuando escucha que pasa Jesús, no duda en gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!» Es fascinante cómo este hombre, que no puede ver con los ojos, ve con el corazón lo que otros no alcanzan a percibir. Reconoce en Jesús al Mesías esperado, al Hijo de David, y sabe que en Él encuentra la misericordia que necesita.

Me recuerda un poco al concepto japonés de ‘kokoro’ – esa capacidad de ver con el corazón, más allá de lo que los ojos físicos pueden captar. El ciego de Jericó tenía un ‘kokoro’ abierto a Dios, capaz de reconocer la presencia divina en medio del bullicio de la gente. Y qué hermosa es su petición: no pide riquezas, ni poder, ni siquiera directamente la vista. Pide misericordia, compasión. Sabe que lo fundamental es el amor de Dios.

Jesús responde a esa fe: «Tu fe te ha salvado.» No solo le devuelve la vista física, sino que le da la salvación. Y el hombre, curado, lo sigue glorificando a Dios. Su vida cambia completamente.

Hoy, en medio de nuestras propias cegueras – esas que nos impiden ver la bondad en los demás, la presencia de Dios en lo cotidiano, o nuestro propio camino – podemos aprender de este ciego. Gritemos con confianza: «Jesús, ten compasión de mí.» Reconozcamos que Él es nuestro Señor, y pidamos su misericordia. Esa fe sencilla pero profunda puede transformar nuestra vida.

Hoy, en algún momento del día, para un momento y repite con el corazón: «Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí.» Deja que esa oración sencilla abra tu ‘kokoro’ a la presencia de Dios.

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