TU CUERPO ES TEMPLO SAGRADO, CUÍDALO Y ORA PARA ESCUCHAR A DIOS QUE HABITA EN TI.
Comentario al Evangelio del 2025-11-21
Viernes de la XXXIII Semana del Tiempo Ordinario
Hoy Jesús nos muestra algo muy importante: la necesidad de mantener limpio y sagrado el lugar donde encontramos a Dios. Cuando expulsa a los comerciantes del templo, nos recuerda que nuestra relación con Dios no puede ser mercantilista, sino que debe ser un diálogo auténtico de oración.
Y aquí viene lo fascinante: nosotros mismos somos ese templo. Como dice san Pablo, somos piedras vivas del templo espiritual, y nuestro cuerpo es morada del Espíritu Santo. Esto me recuerda mucho al concepto japonés de ‘kata’, esa forma precisa y respetuosa con la que se realizan ciertas acciones tradicionales. Así deberíamos tratar nuestro cuerpo: con el mismo cuidado y reverencia que un maestro de ceremonia del té trata cada utensilio.
Pero no se trata solo de cuidar nuestro cuerpo físico. Lo más importante es mantener ese diálogo constante con Dios que habita en nosotros. La oración no es simplemente hablarle a Dios, sino escuchar su voz en lo profundo de nuestro corazón. Es como cuando en Japón se practica el ‘ma’, esos espacios de silencio consciente que permiten apreciar mejor lo que viene después.
Hoy te invito a que dediques unos minutos en silencio, escuchando la voz de Dios que habita en tu corazón. No tengas prisa, deja que Él tome la iniciativa en este diálogo sagrado.





