JESÚS QUIERE SANARTE: CONFÍA EN SU AMOR Y ACÉRCATE A ÉL CON HUMILDAD.
Comentario al Evangelio del 2026-01-09
11 de enero o el viernes posterior a la Epifanía
¿Te has sentido alguna vez excluido, impuro, como ese hombre lleno de lepra? En la cultura japonesa hay un valor profundo llamado ‘omoiyari’, esa empatía y cuidado por el otro que sufre. El leproso vivía marginado, pero tuvo el valor de acercarse a Jesús y decirle: ‘Señor, si quieres, puedes limpiarme’. No exigió, no reclamó; simplemente confió en la voluntad buena de Jesús. Y la respuesta fue inmediata: ‘Quiero: queda limpio’. Esas palabras contienen el corazón del Reino que Jesús anuncia: Dios quiere nuestra sanación, quiere liberarnos de todo lo que nos aleja de la vida plena.
La enfermedad, el sufrimiento, no son un castigo directo, pero sí son consecuencias de un mundo herido por el pecado. Jesús ha venido precisamente para sanar esas heridas y anunciar un Reino donde finalmente no habrá más dolor, ni enfermedad, ni muerte. Es la esperanza del ‘shiawase’ (felicidad) verdadera que todos anhelamos.
Fíjate que después de curar, Jesús se retira a orar. Nos enseña que la fuente de su poder y compasión está en el diálogo constante con el Padre. La oración no es una mera introspección para calmarnos; es abrir el corazón a quien nos escucha y nos responde con amor.
Hoy, ¿qué ‘lepra’ cargas en tu vida? ¿Alguna herida emocional, algún hábito que te aleja de la paz? Acércate a Jesús con la misma humildad. Dile: ‘Señor, si quieres, puedes sanarme’. Y escucha en tu interior su respuesta: ‘Quiero’. Luego, imítalo: busca un momento de silencio para conversar con él, para contarle tu día y dejar que su paz te limpie por dentro.





