Published On: 18 de enero de 2026316 words1,6 min read

JESÚS, EL CORDERO DE DIOS, NOS HACE NUEVAS CRIATURAS

Comentario al Evangelio del 2026-01-18

II Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo A)

¿Te has parado a pensar en la fuerza que tiene un testimonio sincero? Juan el Bautista no solo habló de Jesús; lo señaló con convicción: «He aquí el Cordero de Dios». Esas palabras nos recuerdan que Jesús vino a liberarnos de todo lo que nos oprime, a cargar con nuestras culpas y a ofrecernos un nuevo comienzo. Es fascinante cómo Juan conecta este momento con el bautismo y la presencia del Espíritu Santo. ¿Sabes? Ese Espíritu que descendió sobre Jesús como paloma nos evoca el inicio de todo: el mismo Espíritu que aleteaba sobre las aguas en la creación. Con Jesús llega una nueva creación, Él es el nuevo Adán, la humanidad renovada. En Japón, con la llegada del oshougatsu (Año Nuevo), hay una tradición de limpieza profunda y de empezar de cero. Es un tiempo de renovación. Jesús nos ofrece algo mucho más profundo: una renovación interior, un corazón limpio, una vida transformada por su amor. Él es el Cordero que quita el pecado, no solo de uno, sino del mundo entero. Y Juan da testimonio de que Jesús bautiza con el Espíritu Santo. Ese mismo Espíritu quiere habitar en ti, sanarte, guiarte. La oración no es solo meditar en silencio; es un diálogo donde Dios toma la iniciativa para hablarte, para hacer de ti una nueva criatura. Hoy, ¿te animas a hacer un espacio en tu día, un pequeño ‘ma’ (intervalo), para escuchar su voz y pedirle que renueve tu vida con su Espíritu? Deja que Él te muestre el camino hacia esa libertad que solo el Cordero de Dios puede darte.

Leave your comment

Related posts