LA FIDELIDAD DE DIOS TRANSFORMA NUESTRA ESPERA EN PAZ
Comentario al Evangelio del 2026-02-02
Presentación del Señor
¿Alguna vez has esperado algo con tanta paciencia que casi pierdes la esperanza? En Japón existe la tradición del ‘omikuji’, pequeños papeles que predicen la fortuna. Muchos los compran con ilusión, pero son inciertos. La historia de Simeón y Ana me conmueve profundamente porque muestra una espera diferente: una confianza segura en las promesas de Dios. Durante años, ellos fueron al templo, fieles a esa palabra que Dios les había dado. No era una espera pasiva, sino un diálogo constante con Él. Simeón, movido por el Espíritu, reconoce a Jesús y exclama: ‘Ahora puedo morir en paz’. ¿Tú tienes esa paz en el corazón? ¿Confías en que Dios cumple sus promesas en tu vida? A veces nuestras esperas se parecen al ‘gaman’ – esa perseverancia paciente tan valorada en la cultura japonesa. Pero la fe cristiana añade algo esencial: la certeza de que Dios es completamente fiel. Su palabra no es como un omikuji que puede fallar; es una roca sólida. Hoy, te invito a hacer un alto. Piensa en las promesas que Dios te ha hecho, quizás a través de la Biblia, en la oración, o en momentos de quietud. Algunas aún no se han cumplido, pero como Simeón y Ana, podemos confiar en que Dios actúa a su tiempo perfecto. Toma un momento para hablar con Dios, no solo para presentar tus peticiones, sino para escucharle. Él quiere darte esa paz que trasciende toda comprensión, la paz de saber que sus promesas se cumplirán.





