Published On: 27 de abril de 2026378 words1,9 min read

Evangelio

En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador. Pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; llama a sus ovejas por su nombre y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen porque conocen su voz. A un extraño no le seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. Jesús les dijo esta comparación, pero ellos no comprendieron qué era lo que les hablaba.

Por eso Jesús volvió a decir: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos cuantos han venido son ladrones y salteadores, y las ovejas no les escucharon. Yo soy la puerta: si uno entra por mí, se salvará; entrará y saldrá y encontrará pastos. El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.

Reflexión

Querido hermano, hoy Jesús se presenta como la puerta, una imagen poderosa que nos invita a reflexionar sobre el acceso a la vida verdadera. En un mundo lleno de voces y caminos, Él es la única entrada segura al redil del Padre. No se trata de un simple acceso, sino de una relación personal: Él nos llama por nuestro nombre, conoce nuestra voz y nos guía hacia pastos abundantes. Esta certeza nos llena de confianza, pues sabemos que en Cristo encontramos la plenitud que buscamos. En Japón, donde la cultura valora la armonía y el respeto, a veces se buscan múltiples caminos espirituales. Sin embargo, el Evangelio nos recuerda que solo Jesús es la puerta que conduce a la salvación. No hay necesidad de buscar en otros lados; en Él tenemos todo. Hoy, pregúntate: ¿estás escuchando su voz? ¿Le sigues con confianza? Déjate guiar por el Buen Pastor, que te ofrece vida en abundancia. Sal de tus miedos y entra por la puerta que es Cristo.

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