Published On: 22 de mayo de 2026221 words1,1 min read

Evangelio

Entonces Pedro se puso a decirle: «Mira, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.» Jesús respondió: «En verdad os digo: no hay ninguno que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o tierras por mí y por el Evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más —casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras—, con persecuciones, y en el mundo venidero, vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos y los últimos, primeros.»

Reflexión

San Felipe Neri, patrono de la alegría, vivió esta promesa con entrega total. Jesús nos asegura el ciento por uno no solo en el cielo, sino ya en esta vida, aunque con persecuciones. En Japón, el concepto de ‘kintsugi’ repara lo roto con oro, transformando las heridas en belleza; así, Dios multiplica nuestras renuncias. También ‘omotenashi’ —servicio sin esperar nada— refleja el ser últimos para ser primeros. Dejamos casa, hermanos, tiempo, seguridades, y recibimos una comunidad más amplia, hermandad inesperada, paz. Pero el camino incluye cruces: incomprensiones, sacrificios. San Felipe supo reírse de sí mismo, abrazar lo pequeño. Hoy, al dejar el egoísmo, abrimos espacio al ciento por uno. Señor, dame la fuerza para servir con alegría, confiando en que el último lugar es el primero en tu Reino.

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