Evangelio
No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis, seréis juzgados; y con la medida con que midáis, se os medirá. ¿Cómo es que ves la astilla en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dices a tu hermano: “Déjame sacar la astilla de tu ojo”, cuando, mira, tienes una viga en tu propio ojo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo y entonces verás con claridad para sacar la astilla del ojo de tu hermano.
Reflexión
Hoy celebramos a san Paulino de Nola y a los mártires Juan Fisher y Tomás Moro, testigos del Evangelio. Jesús nos advierte contra el juicio hipócrita: no podemos señalar la astilla en el ojo ajeno mientras ignoramos la viga en el nuestro. Pero esto no es una prohibición de todo juicio, sino una llamada a juzgar con amor. El amor nos permite discernir sin condenar, buscando la verdad y la misericordia. En Japón, la cultura del wa (armonía) valora las relaciones, pero a veces evita la confrontación. Sin embargo, el Evangelio nos invita a una corrección fraterna que nace del amor y la humildad, como el hansei (autoreflexión) japonés, que nos lleva a reconocer primero nuestras propias faltas. Para actuar, hoy nos proponemos: antes de criticar, examinar nuestra conciencia y pedir la gracia de ver con los ojos de Cristo, que sana y restaura.




