Published On: 24 de junio de 2026384 words1,9 min read

Evangelio

No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el Reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos; ése entrará en el Reino de los cielos. Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchas obras poderosas?” Entonces les declararé: “Nunca os he conocido; apartaos de mí, obradores de iniquidad.” Por tanto, todo el que escucha estas palabras mías y las pone por obra será semejante a un hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, desbordaron los ríos, soplaron los vientos y arremetieron contra aquella casa; pero no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el que escucha estas palabras mías y no las pone por obra será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, desbordaron los ríos, soplaron los vientos y arremetieron contra aquella casa, y cayó, y grande fue su ruina. Y sucedió que, cuando Jesús terminó estas palabras, las multitudes quedaron asombradas de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas y fariseos.

Reflexión

Jesús nos advierte que no basta decir ‘Señor, Señor’; es necesario hacer la voluntad del Padre. Las palabras sin obras son castillos de naipes. Edificar sobre roca es escuchar y actuar; Cristo es esa roca. Muchos se engañan con milagros aparentes, pero Dios mira el corazón. La tempestad de la vida –dudas, sufrimientos– revela nuestro fundamento. Solo la oración, los sacramentos y la caridad nos mantienen firmes. La casa sobre arena simboliza una religiosidad superficial. En Japón, valores como la perseverancia (gaman) y la acción concreta (kodo) resuenan con este Evangelio. Sin embargo, existe el riesgo de formalismo vacío. La Iglesia japonesa, fiel en la persecución, enseña que la fe se vive en la cotidianeidad. Integrar la fe en cada gesto, como en la ceremonia del té, es construir sobre roca. Pidamos a Dios que nuestra fe sea operativa. Hoy, elijamos un acto concreto de caridad o mejora sacramental. Que nuestra casa esté edificada sobre Cristo, roca inconmovible.

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