VIVE CADA DÍA PREPARADO, CON EL CORAZÓN VIGILANTE Y FIJO EN DIOS.
Comentario al Evangelio del 2025-11-14
Viernes de la Semana XXXII del Tiempo Ordinario
En estos días finales del año litúrgico, Jesús nos habla con claridad sobre la importancia de estar preparados. Como en los tiempos de Noé y Lot, la vida seguía su curso normal -comían, bebían, trabajaban, se casaban- sin prestar atención a las señales. En Japón existe el concepto de ‘ichigo ichie’, que significa ‘una vez, un encuentro’, recordándonos que cada momento es único e irrepetible. Así deberíamos vivir nuestra fe: valorando cada día como una oportunidad única para estar cerca de Dios.
Jesús nos advierte que no sabemos ni el día ni la hora, y por eso nos pide vigilancia constante. No se trata de vivir con miedo, sino con conciencia plena de que nuestro corazón debe estar siempre orientado hacia Él. Como la mujer de Lot, que miró atrás y se convirtió en estatua de sal, nosotros también podemos quedar atrapados en las cosas de este mundo si no mantenemos nuestra mirada fija en el Señor.
Hoy, en medio de tus actividades cotidianas, haz una pausa consciente para recordar que Dios está presente. Ofrécele tu trabajo, tus relaciones, tus preocupaciones. Vive con la certeza de que Él camina contigo en cada momento, y que lo más importante no es acumular posesiones o éxitos, sino mantener viva esa relación de amor con quien te creó.
Hoy, antes de terminar tu día, dedica cinco minutos a hablar con Dios en oración, agradeciéndole por su presencia constante en tu vida.





