PERSEVERA EN LA ORACIÓN, DIOS ESCUCHA TU CLAMOR Y RESPONDE CON AMOR.
Comentario al Evangelio del 2025-11-15
Sábado de la Semana XXXII del Tiempo Ordinario
Hoy Jesús nos habla de esa viuda que no se rendía ante el juez injusto. Su perseverancia nos enseña algo profundo sobre la oración. En Japón hay un concepto hermoso: ganbaru. Significa persistir, esforzarse sin rendirse, especialmente cuando las cosas se ponen difíciles. Así es como debemos acercarnos a Dios en oración.
La viuda no se quedó callada esperando pasivamente. Ella clamaba, insistía, volvía una y otra vez. Y Jesús nos dice: si hasta este juez malo, que no temía a Dios ni respetaba a nadie, terminó haciendo justicia por el cansancio, ¿cuánto más nuestro Padre celestial, que nos ama infinitamente, escuchará nuestras súplicas?
La oración no es magia donde decimos palabras y esperamos resultados instantáneos. Es un diálogo de amor con Dios, donde Él tiene la iniciativa y nosotros respondemos con confianza. Como Jesús en el huerto de Getsemaní, que oró con tanta intensidad que su sudor se convirtió en gotas de sangre. Él nos mostró que en los momentos más oscuros, la oración se vuelve más necesaria, no menos.
Hoy, cuando sientas que tus oraciones no son escuchadas, recuerda: Dios no es sordo, ni indiferente. Él está trabajando en silencio, preparando algo mejor de lo que podemos imaginar. Su respuesta puede no ser la que esperamos, pero siempre será la que necesitamos.
Hoy, toma unos minutos para hablar con Dios desde el corazón. No con fórmulas vacías, sino con la sinceridad de quien sabe que está hablando con su Padre.





