LA ESPERANZA EN EL CIELO NUEVO SUPERA TODA ADVERSIDAD TERRENAL.
Comentario al Evangelio del 2025-11-25
Martes de la XXXIV Semana del Tiempo Ordinario
Hoy Jesús nos habla de tiempos difíciles, de guerras, terremotos y sufrimiento. Parece un panorama desolador, ¿verdad? Pero fíjate bien en su mensaje: «no se aterroricen». Es como cuando en Japón practican el shinrin-yoku – ese baño de bosque que calma el alma. Jesús nos invita a algo similar: a no dejarnos arrastrar por el pánico, a mantener la calma en medio de la tormenta.
Me recuerda a esas casas tradicionales japonesas que, con su flexibilidad, resisten mejor los terremotos. Así debe ser nuestra fe: flexible pero firme, capaz de aguantar los movimientos de la vida sin derrumbarse.
Lo más hermoso es que Jesús no se queda en las malas noticias. Nos recuerda que hay algo más allá: un cielo nuevo y una tierra nueva. Esa promesa es como el amanecer después de una larga noche – todo lo oscuro se ilumina con la luz del día.
Hoy, cuando veas noticias preocupantes o enfrentes dificultades, recuerda esta verdad: Dios tiene el control final. Tómate un momento para orar, para hablar con Él como con un amigo cercano, y pídele que fortalezca tu esperanza.





