DIOS SALVA LA DISTANCIA Y NACE EN NUESTRA HUMILDAD
Comentario al Evangelio del 2025-12-25
Natividad del Señor – Misa durante la noche
¿Sabes? En Japón existe una tradición preciosa llamada omotenashi, que significa hospitalidad sincera y desinteresada. Pero piensa en esta noche: María y José buscaban hospitalidad y no encontraron lugar. Sin embargo, Dios eligió precisamente esa falta de espacio, esa humildad, para hacerse presente entre nosotros. No nació en un palacio, sino en un pesebre. No se rodeó de lujos, sino de sencillez. Esta es la belleza de la Navidad: Dios no salva la distancia que nos separaba mirándonos desde arriba, sino bajando hasta nuestro nivel. Se hizo uno de nosotros, compartiendo nuestra fragilidad, nuestras limitaciones, nuestra humanidad. Como un verdadero omotenashi divino, Dios nos ofrece su presencia no desde la altura, sino desde la cercanía más íntima. Y los primeros en recibir esta noticia fueron los pastores, gente sencilla que vivía al raso, vigilando sus rebaños. Dios no busca a los poderosos, sino a los corazones disponibles. Hoy, en esta noche santa, abre tu corazón como ese pesebre humilde. Deja que Dios nazca en tu vida, en tus circunstancias, por sencillas que sean. Él no pide palacios, solo un corazón dispuesto a acogerlo.





