Published On: 28 de febrero de 2026284 words1,4 min read

Evangelio

Han oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.” Pero yo les digo: amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y oren por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre que está en los cielos; porque él hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos. Porque si aman a los que los aman, ¿qué recompensa tendrán? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si saludan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de más? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Por tanto, sean perfectos como su Padre celestial es perfecto.

Reflexión

Hoy el Evangelio nos confronta con una exigencia divina que parece superar nuestra capacidad humana: amar al enemigo. Jesús no solo pide un amor teórico, sino una acción concreta: hacer el bien y orar por quienes nos hieren. Esta llamada nos revela que el amor cristiano no es un sentimiento espontáneo, sino una decisión que brota de la gracia. En Japón, donde la armonía social (wa) es un valor fundamental, a veces el conflicto se oculta bajo la superficie. Jesús nos invita a una armonía más profunda, que no evita el enfrentamiento, sino que lo transforma mediante el perdón activo y la oración. Como el sol que brilla para todos, nuestro amor debe ser universal, imitando la perfección del Padre. Practiquemos hoy un acto de bondad hacia alguien que nos cueste, confiando en que, en la intimidad con Cristo, lo imposible se hace camino de santidad.

Leave your comment

Related posts