Comentario al Evangelio del 2025-07-03
Santo Tomás apóstol
Mira, la historia de Tomás nos suena tan humana, ¿verdad? Como en el concepto japonés de ‘mono no aware’ (物の哀れ), que habla de la fragilidad de las emociones humanas, Tomás representa nuestra vulnerabilidad ante lo desconocido. Todos hemos sido Tomás alguna vez: necesitando tocar, verificar, comprobar antes de creer.
La duda no es un enemigo, es parte de nuestro camino. Jesús no rechaza a Tomás, lo comprende. Le muestra sus heridas, le permite experimentar. Y cuando Tomás finalmente reconoce a Jesús, su declaración es sublime: ‘¡Señor mío y Dios mío!’. Es como un momento de ‘satori’ (悟り), esa iluminación zen donde todo cobra sentido.
La fe no significa no dudar, sino seguir caminando a pesar de las dudas. Como un samurái que avanza con determinación, nosotros podemos atravesar nuestras incertidumbres.
Te invito hoy a un desafío: cuando sientas dudas, no las niegues. Acógelas, pregúntale a Dios que te muestre su rostro, como Tomás. La fe no es certeza, es confianza.





